Textos de la tradición oral (2)

     

 

11

 

La difunta pleiteada (romance)

 

 

En los montes de Aragón,

donde se cría el romero,

también se criaban dos,

una dama y un mancebo.

Mucho se quieren de niños,

de grandes lo mismo hicieron;

sus padres no se la daban,

sus padres no se la dieron,

sus padres no se la daban

porque era pobre el mancebo.

Él se fue a lejanas tierras

por ver si la aborrecía,

y allí se estuvo siete años

y olvidarla no podía.

De los siete pa los ocho

para su casa volvía;

al tropezar un cantón

y al revolver de una esquina,

don Juan ha encontrado un niño,

la edad de ocho años tenía.

-Dime niño, dime niño,

dime por toda tu vida,

dime si se habrá casado

Angelina de Medina.

-Hoy se casa, hoy se esposa,

hoy dará el sí la niña;

con el galán que se casa

a gusto de ella no iba.

Todos marchan para casa

con gran pompa y alegría,

todos comen, todos beben,

y la niña no comía.

La sacaron de paseo

por ver si la divertían,

y en el medio del paseo

muerta se cayó la niña.

La cogió su esposo en brazos

y a su casa la volvía,

y el lunes por la mañana

iban a enterrar la niña.

Al tropezar un cantón

y al revolver una esquina

don Juan ha encontrado un niño,

la edad de ocho años tenía.

-Dime niño, dime niño,

dime por toda tu vida,

dime dónde está enterrada

Angelina de Medina.

-Junto a la cruz que relumbra,

junto a la Virgen María.

Ató el caballo a las rejas

y se hinca de rodillas,

le rezó siete rosarios

sin alzar la vista arriba.

De los siete pa los ocho

salió la Virgen María.

¿Cuánto diera usted, don Juan,

si volviera en sí la niña?

-Daría limosna a los pobres,

iría a misa tolos días...

Y estando en estas palabras

ha vuelto en sí la niña.

La cogió por la cintura

y a su casa la volvía,

y en el medio del camino

se encontró con la justicia.

-La niña es para don Juan,

que la tiene merecida,

y si no es para don Juan,

vuelva a morirse la niña.

 

 

 

   

          Romance de la difunta pleiteada (IGRH: 0217) Es éste un «romance de ciego popularizado» y de escasa tradicionalidad, que incluye elementos de ficción muy conocidos, tanto en las tradiciones populares como en la literatura ¨culta¨ de todos los países: la oposición paterna a la boda de los amantes, matrimonio por interés, etc.

Menéndez Pidal, comentando este romance, apuntaba el recuerdo de cierto suceso ocurrido hacia el año 1500 en la iglesia de Santo Domingo el Real de Madrid. La mujer del Comendador don Juan de Castilla, por inadvertencia, fue enterrada viva y hallada después muerta fuera del ataúd.

Al margen de sus posibles antecedentes, es éste un romance de clara procedencia de la llamada «literatura de cordel» difundida por los ciegos, como lo prueba lo extenso de alguna de sus versiones y el léxico empleado.

Se conocen versiones preferentemente del área castellana y astur-leonesa, aunque también ha sido recogido en Canarias.

 

NB.-  La nota explicativa es de Antonia Álvarez y la fuente es Leonor Álvarez (Rabanal de Luna, León)

 

 

 

12 

 

Coplas y otros textos de aldea (Piloña, Asturias)

Fuente: Ludivina Iglesias Sánchez

 

En casa del señor cura 

dicen que no hay rapacinos 

po´l  furaquín de la llave 

vi yo siete pequeñinos

-----

El señor cura miróme,

dixo que era galana.

-Señor cura, mire el libro 

que a usted no le importa nada

 


 

Los mal casados

 

Yo caseme mal casau.

¿Yo pa qué me casaría?

¡Si la vida del casau

fuera como el primer día...!

 

Yo caseme mal casau.

¿Yo pa qué me casaría

con aquella tosquilona?

Non sabe barrer la casa

ni amasar una borona.

 

Un día que me enfadé

barrí la casa con ella,

agarrela per un brazu,

llevela a casa mio suegra.

 

—Tome, muyer, la so fiya,

que bien me engañó con ella:

non sabe barrer la casa

nin fregar una escudiella.

 

—Anda, picarón, tunante,

borrachón y calavera.

Non traíes eses palabres

Cuando veniste a por ella.

Ella ye trabayadora,

sábenlo bien los vecinos,

siempre la encuentran echada

pe la oriella los caminos.

 

Los trabayos d´esti mundu

dalos Dios a las muyeres

esperando po los hombres

que venguen de les tabiernes.

Unos que vienen borrachos

y otros que vienen alegres,

y otros que vienen diciendo

«vamos matar les muyeres

y los otros que contesten

«Vamos a palos a elles»

 

—Dame de cenar, muyer.

—Dime, maridín, ¿qué quieres?

—Los dos reales que te di

¿dónde, demoniu, los tienes?

—Cuatro cuartos eché en pan

y tres de vino son siete.

Echa la cuenta, maridu,

Echa la cuenta si quieres.

Echa la cuenta, maridu,

mas que el demoniu te lleve,

y si te lleva el demoniu,

si te lleva, que te lleve.

 


 

Ensalmo

 

Sali, sapu.

Sali, ratu.

Sali, toda comezón.

Allá va´l agua bendita

y el ramu de la pasión.

 

(El Domingo de Ramos con este ensalmo se echaba agua bendita en las cuadras asperjándolas con un ramo de laurel bendecido)

 

 

13 

Yo soy la capitana

de artillería

y soy la que mejor manda

en la batería.

Mi gente me obedece

 con antedeşa [1]

cuando digo: «¡Soldados!

aquí ta pieşa.»

 

Como si fuera un rayo

en un instante,

me colocan la pieşa

atrás y alante.

 

—¡Capitana, capitana!

cesa ya de disparar,

que mi pieşa,

capitana,

se puede recalentar!

 

Me dicen mis artilleros:

«¡Capitana!,

mis disparos son certeros.»

 

De todas las mañanas

que tiene el año

mi asistente en seguida

va  a prepararlo

y me llama en seguida

para tomarlo.

 

—Vamos, mi capitana,

fuera pereza

que ha llegado la hora

de la limpieza.

Si tu madre no quiere

chis-pum

que te la meta

que te ponga un candado

chis-pum

en la bragueta

chis-pum

en la bragueta.

 

¡Ay, Ay! Qué gusto más grande,

qué placer más divino.

Dame un beso

chirim-bambú

que ya me vino,

que ya me vino.

  

Versos recitados  por «Amparito», una mujer de la etnia gitana, en  el Mesón Tiroco,  Pola de Siero, 25 de agosto de 1982.

 

Enviado por Ezequiel Martínez Rodríguez



[1] Reverencia.

 

 

14 

 

 

Pervivencia del Romancero viejo en Jerez

(Ocho versiones inéditas de romances del Romancero Viejo recogidas de la tradición oral por alumnos del Instituto «Asta Regia» de Jerez de la Frontera y publicadas en su revista, El chicle tradicional. Son el fruto de una larga investigación dirigida por el profesor Casto Sánchez Mellado)

ÍNDICE:

-Romance del “Conde Niño”

-Romance de “Gerineldo”

-Romance de “El prisionero”

-Romance de “La doncella guerrera”

-Romance de “Delgadina”

-Romance de “Tamar”

-Romance de “Alba Niña”

-Romance de “Don Bueso”

 


Reproducimos literalmente el contenido de la revista: 

 

En este número especial de la revista “El Chicle...” publicamos versiones inéditas de ocho romances del Romancero de la tradición oral moderna que suelen considerarse pertenecientes al Romancero Viejo, ya que están documentados entre fines de la Edad Media y mediados del siglo XVI.

Dos son Romances Caballerescos: Conde Niño, y el de asunto francés Gerineldo. Uno Lírico: El prisionero. Uno que trata sobre la conquista amorosa: La doncella Guerrera. Tres que versan sobre la ruptura de la familia, dos sobre el incesto: Delgadina y el de asunto bíblico Tamar, y uno sobre el adulterio: Alba Niña. Y finalmente uno sobre la reafirmación de la familia: Don Bueso.

Los romances que hoy presentamos son una muy pequeña muestra del más de un centenar de romances que, en Literatura española de tercero de bachillerato, han recogido los alumnos del Instituto “Asta Regia” en sendos trabajos de investigación realizados durante los cursos 95/96 y 96/97.

Para la clasificación y edición se han seguido los criterios establecidos por  Virtudes Atero en el Romancero de la provincia de Cádiz, 1996.

Casto Sánchez Mellado

 

 

DELGADINA

 

Rey moro tenía tres hijas    más guapas que el oro y plata.

Un día estando en la mesa    el padre las remiraba;

-Padre, ¿qué me mira usted?    -Hija, no te miro nada,

que me ha dicho la justicia    que te encierre en una sala,

5cuando pidas de comer,    carne de perro salada,

cuando pidas de beber,    sangre de perro salada,

cuando pidas la almohada,    el poste de una ventana.

Me he asomado a la ventana,    por allí pasó mi hermana;

-Hermana, si tú eres mi hermana,    tráeme un vasito de agua,

10que el corazón se me seca    y la vida se me apaga.

Me asomo a otra ventana,    por allí pasó mi madre;

-Madre, si tú eres mi madre,    tráeme un vasito de agua,

que el corazón se me seca    y la vida se me apaga.

 

 

Recogido por Rocío Martín, Ana Montes de Oca, Silvia Pérez, y María José Porrúa el 9 de Mayo de 1996.

Informante: Manuela Suárez Díaz, de 40 años y natural de Jerez. Terminó la enseñanza primaria. El romance lo aprendió de su madre. Música registrada, grabado en audio (1/96).

 

 

 

Introducción:

 El romance de Delgadina aborda el tema del incesto entre padre e hija. El rey, que tiene tres hijas, expresa su deseo por la más pequeña y más bella, Delgadina, que lo rechaza por razones religiosas y/o sociales, y el padre la manda encerrar castigándola con comida y bebida saladas así como con otras diversas torturas; Delgadina, desde las ventanas del cuarto que le sirve de prisión, solicita agua a diversos miembros de su familia, que no la socorren por diversas razones especialmente por miedo al padre o por envidia de su belleza; finalmente Delgadina, con objeto de mantener la vida, acepta a su padre, que ordena le den agua, pero la niña muere antes de que los criados se la proporcionen. Díaz-Mas (1994), siguiendo a Armistead y Silverman (1977), señala que “la historia se ha relacionado  con la santa Difna (o Dymphna), muerta por causa de la pasión incestuosa de su padre”, aunque “el tema del padre que requiere de amores a su hija aparece en otros romances tradicionales (Silvana)”.

En la versión que publicamos ha desaparecido el carácter incestuoso del romance, sin que se explique la razón por la que la niña es encerrada por su padre por imperativo “de la justicia”. Ruiz Fernández (1991) publica dos versiones jerezanas en las cuales, al igual que en la nuestra, se censura el incesto tratando de evitar que los niños lleguen a entender la historia. En nuestra versión destaca el cambio de punto de vista  a partir del verso octavo, lo intenso de la suplica a la hermana y a la madre, que no responden, y la ausencia de final. Sin duda nos encontramos ante un texto incompleto, pero de gran fuerza lírica.

A pesar de que este romance no es muy conocido en Jerez por no formar parte habitualmente del repertorio de la “zambomba” es un romance muy extendido en la tradición oral moderna como canto infantil, aunque no se conocen versiones antiguas. Díaz Roig (1977) señala que es “quizá el romance más difundido en la tradición oral actual en todo el ámbito hispánico”, y Piñero y Atero (1987) señalan que “sin duda éste es el romance más difundido en la tradición hispánica en todas sus zonas”. Ya Menéndez Pelayo (1945) señaló que “a pesar de lo brutal y repugnante de su argumento (..) el romance de Delgadina es uno de los más populares en España”. Además de las dos versiones jerezanas antes mencionadas en el Romancero de la provincia de Cádiz (Atero, 1996) se señala que el Seminario Menéndez Pidal conserva una inédita. Nosotros sólo hemos encontrado esta versión que se corresponde al trabajo de campo realizado en el año 1996.

 

Notas:

*De Delgadina han sido publicadas otras dos versiones jerezanas además de la nuestra (Atero, 1996).

v. 1: El verso es hipermétrico. Las dos versiones jerezanas publicadas por Ruiz Fernández (1991)  son idénticas en el primer hemistiquio, no así la inédita del Seminario Menéndez Pidal.

v. 3: No se señala el nombre de la hija.

v. 4: Se censura el carácter incestuoso del romance de manera que es la justicia la que obliga al padre a dar prisión a su hija, y no la negativa de Delgadina a consumar el incesto.

v. 5: “Que te dé carne de perro salada cuando pidas de comer”. Obsérvese el paralelismo con los dos versos siguientes.

v. 6: Si dar de comer “carne de perro salada” nos informa del carácter del castigo, en este verso se intensifica dando de beber “sangre de perro salada”. En la versión 2 de Ruiz Fernández (1991) “agua de perro salada”.

v. 8: Obsérvese el cambio de punto de vista en el uso de la primera persona, y el paralelismo de los versos octavo, noveno y décimo con los tres versos finales.

v. 9: Verso hipermétrico.

v. 11: Obsérvese que la rima es á-e cuando en el resto del poema es á-a. Probablemente se deba a una confusión del informante dado que sí rima el primer hemistiquio del verso.

 

 

 

TAMAR

 

 

Rey moro tenía un hijo          que Tarquino se llamaba,

se enamoró de Artamare          siendo su querida hermana,

viendo que no podía ser          cayó malito en la cama

con unas calenturitas,          calenturas de esas malas.

5Vino el padre a visitarlo          un domingo de mañana:

-Hijo, Tarquino, ¿qué tienes?          -Calentura de las malas.

-¿Quieres que te mate un ave          de esos que vuelan por casa?

-Mátemelo usted, papá,         mándelo usted con mi hermana,

y si puede venir sola,          solita y sin compaña.

10Cuando la vio de venir          se echó abajo de la cama,

la cogió sobre los (.....)         y la tiró sobre la cama,

allí hizo lo que quiso          y lo que le dio la gana.

Estando un día en la mesa          su padre que la miraba.

-Papá, ¿qué me mira usted?          -Te miro la enagua blanca

15que se alza así un poquito          como a las recién casadas.

-¡Ay papá!, no es nada de eso,         lo que estoy es un poco mala.

Llamaron a los doctores,          los doctores de Granada,

le tentaron el pulso          y le tentaron la cara.

-Males no tiene ninguno,          lo que está es embarazada.

20En medio de aquel jardín          hay un pozo de agua clara

para bautizar al niño          de Tarquino y de su hermana.

 

 

Recogido por: Rocío Peña, Raquel Guzmán, Taida Román y Cristina Cortijo el 15 de abril de 1997

 

Informante: María Bornés Álvarez, de 70 años y nacida en Jerez. Sabe leer pero no escribir. El romance lo aprendió en su casa de niña. Música no registrada, grabado en video (b,97)..

 

 

Introducción:

El romance de Tamar aborda el tema del incesto entre hermanos. Este romance es una reelaboración del tema de la violación de Tamar, hija del rey David, por su hermano Amnón. Como señala Díaz-Mas (1994) “se ha perdido la noción del origen bíblico de la historia, con el consiguiente olvido del rey David”, sólo el nombre de la protagonista,  Artamare en nuestra versión, recuerda el origen bíblico. El nombre de su hermano, Tarquino en nuestra versión, es tomado prestado del romance Tarquino y  Lucrecia que nos cuenta la historia de una violación en el mundo romano. El hecho de caracterizar al padre como “rey moro” es explicada por Ruiz Fernández (1991) por “la tendencia de hacer a los moros protagonistas  de acciones condenadas por la moral cristiana”, lo mismo ocurre con el romance de Delgadina.

Sólo se conservan dos versiones en la tradición antigua, aunque el tema fue muy conocido como lo demuestra el hecho de haber sido llevado al teatro por Tirso de Molina, Lope de Vega y Calderón. En nuestro siglo el tema ha sido recreado por Federico García Lorca en el Romancero gitano. Al igual que Delgadina este romance ha formado parte del repertorio de canciones infantiles. Igualmente se vincula este romance, así como el de Gerineldo, al ritual de la  boda gitana (Rodríguez Baltanás y Pérez Castellano, 1989), asimismo Carrillo Alonso (1988) ha rastreado la pervivencia del romance de Tamar en el cante flamenco.

Este romance tiene una gran difusión en la tradición oral moderna. Nosotros sólo hemos encontrado la versión que publicamos, que corresponde al trabajo de campo del año 1997, aunque Ruiz Fernández (1991) ha publicado otras cuatro versiones jerezanas y el Romancero de la provincia de Cádiz (Atero, 1996) publica una más, lo que es una muestra de su difusión a pesar de no formar parte habitual del repertorio de la “zambomba”. Manuel Alvar (1970) dijo de él que “nacido en las fraguas más cultas ha trascendido a la literatura áurea, se ha aclimatado en la tradición oral y ha sido reacuñado por el más famoso de nuestros poetas modernos”.

 

Notas:

*De Tamar han sido publicadas otras seis versiones jerezanas además de la nuestra (Atero, 1996).

v. 1: El nombre de Tarquino es considerado el prototipo de violador en todo el romancero hispánico (Piñero y Atero, 1987).

v. 3: Hipermétrico el primer hemistiquio.

v. 4: Obsérvese la doble significación tanto de calenturas (fiebre y deseo sexual) como de malas (mal físico y moral).

v. 9: Obsérvese la insistencia del hijo para que su hermana venga sola (sola, solita y sin compaña). El padre se transforma de esta manera en cómplice al no darse cuenta de las auténticas intenciones de su hijo.

v. 11: Verso deficiente, la informante olvidó una palabra al final del primer hemistiquio.

v. 12: En la versión que publicamos se pasa de puntillas sobre la violación de Tamar. En otras versiones se desarrolla el lamento de la muchacha por la violación incestuosa, la suplica a su hermano para que oculte el hecho vergonzante (“no digas que soy gozada”), la maldición al padre por no haberla protegido,  o, siguiendo la Biblia, el aborrecimiento por su hermano.

v. 14: El episodio es importado del romance El conde Claros en hábito de fraile (Ruiz Fernández, 1991)

v. 15: El padre sugiere que la hija está embarazada

v. 17: La escena de los doctores está tomada del romance La muerte del príncipe don Juan (Díaz-Mas, 1994)

v. 18: El primer hemistiquio es hipométrico.

v. 21: Este final, la cristianización del hijo incestuoso mediante el bautismo, aparece en varias versiones; en un número abundante de versiones el romance finaliza con el nacimiento de un niño, o de una niña “rosa temprana”; incluso hay versiones en las que la hermana se mete a monja o se suicida. Conviene recordar que en la Biblia el conflicto se resuelve mediante la venganza que ejecuta Absalón, otro de los hermanos, sobre Amnón.

 

 

GERINELDO

 

 

-Gerineldo, Gerineldo,    Gerineldito apulido,

¡quién pudiera y esta noche    estar tres horitas contigo!

-Yo, como soy vuestro criado,    burlarse quiere conmigo.

-Mientes, mientes, Gerineldo,    que de veras te lo digo;

5a las diez se acuesta el rey,    a las once está dormido,

y a eso de las once y media    puedes rondarme el castillo.

A eso de las once y media    Gerineldo en el castillo,

cada escalón que subía    le ha costado un suspirito.

La reina que se enteraba    y a su encuentro le ha salido,

10le ha cogido de la mano    y en su cama le ha metido;

entre suspiros y abrazos    se están quedando dormidos.

Y a eso de las doce y media    el rey pide su vestido,

viendo que no se lo daba    al castillo se ha ido,

se ha encontrado a su hija reina    con Gerineldo dormido.

15-Si mato a mi hija reina    tengo mi reino perdido,

y si mato a Gerineldo    lo he criado desde niño.

Pondré mi espada por medio   pa que sirva de testigo.

Con el frío de la espada,    la princesa la ha sentido.

-Levántate Gerineldo    que mi padre nos ha cogido.

20-¿Dónde me voy a ir ahora    que no sea conocido?

-Vete por esos jardines    a cortar rosas y lirios.

Y el rey como lo sabía    al encuentro le ha salido.

-¿Dónde vienes Gerineldo,    que vienes tan apulido?

-Vengo de esos jardines,    de cortar rosas y lirios.

25-Mientes, mientes, Gerineldo,    tú con la infanta has dormido,

y el castigo que te doy,    un castigo merecido,

que ella sea tu mujer    y tú su esposo querido.

 

 

 

Recogido por Carmen Gil, Verónica Espinosa, Verónica Pajuelo y María Dolores Velázquez el 18 de Abril de 1997.

 

Informante: Ana Barreno López-Cepero, de 81 años y natural de Jerez,  Terminó la enseñanza primaria. El romance lo aprendió en la calle Sol, donde su madre solía cantarlo cuando se reunía con las vecinas o cocinaba. La informante señaló que este romance solía y suele cantarse también en las zambombas. Música registrada, grabado en video (a/97).

Introducción:

 

Este romance nos cuenta la seducción del paje del rey por parte de la infanta. Según Menéndez Pidal (1978) “se funda este romance en los legendarios amores de Eginardo, secretario y camarero de Carlomagno, con Emma, la hija del emperador”. De este romance se conocen tres versiones antiguas y es quizás el más conocido de la tradición oral moderna. En Andalucía suele estar contaminado con el de La Condesita o La boda estorbada (Piñero y Atero, 1986), y a veces se le anteponen los algunos versos de El Conde Niño (Díaz-Mas, 1994).

Rodríguez Baltanás y Pérez Castellano (1989) vinculan Gerineldo (o El prisionero+Gerineldo) y Tamar al ritual de la  boda gitana. En el momento de la exaltación virginal de la novia, ésta es aupada tres veces, en la primera surge el “cante ritual por excelencia”, la alboreá; en las otras dos veces en que la novia es levantada es “cuando aparece la interpretación del romance, corrido o cante de correntío, que generalmente es iniciado por una o dos mujeres a las que el resto de los presentes corea en el estribillo o en las partes más conocidas del romance”. Soledad Bonet y María Jesús Ruiz (1989) señalan sin embargo que en lo referente a  los gitanos de Jerez  “no existe una tradición exclusivamente gitana, propia de clan cerrado, que haya heredado temas tradicionales en forma de corrido”.

La versión que publicamos tiene como característica de gran valor documental el hecho de no encontrarse contaminada por ningún otro romance. Las versiones jerezanas del romance, que conocemos (Ruiz Fernández (1991) publica dos versiones de informantes jerezanos del barrio de San Mateo y el Romancero de la provincia de Cádiz (1996) publica una más, recogida por A. M. Espinosa  en 1920), están contaminadas por el romance de La Condesita.

 

Notas:

v. 1: Inicia el romance un texto en estilo directo de la joven princesa, que es la que lleva la iniciativa en todo el romance. En “apulido” hay que entender pulido.

v. 2:  Verso hipermétrico en el segundo hemistiquio.

v. 3: Verso hipermétrico en el primer hemistiquio.

v. 13: El encargado de darle el vestido al rey es el propio Gerineldo dado que es su camarero o paje.

v. 17: Díaz-Mas (1994) señala que “ la colocación de la espada entre los amantes es motivo folklórico que aparece en obras como Tristan y Amis et Amile (...) generalmente relacionado siempre con una interdicción o tabú sexual”; y Menéndez Pidal (1978), en relación ya al propio romance, señala que “el chocante detalle de la espada interpuesta en el lecho era un viejo símbolo jurídico indicador del respeto a la virginidad; el rey del romance interpone su espada como expresión de un imposible deseo de proteger la pureza de su hija, y, a la vez, como una acusación y una amenaza”.

v. 19: Verso hipermétrico en el segundo hemistiquio.

v. 23: El uso de “apulido” en esta escena resulta extraño. En las dos versiones jerezanas publicadas por Ruiz Fernández (1991), se utilizan los términos “triste y descolorido”.

 

 

 

CONDE NIÑO

 

El rey conde se pasea     por la orillita del mar,

mientras su caballo bebe     él se pone a cantar.

La reina que lo escuchaba     desde el palacio real,

-mira, hija, qué bien canta     la sirenita del mar.

5-No, mamá, no es la sirena,     ni tampoco el sirenal,

que es el hijo del rey conde     que por mí penando está.

-Si por ti penando está     cuatro tiritos le dieran,

y otros cuatro a su caballo     en la orillita del mar.

La niña al oír esto     a casa  su tía va,

10-ay, tiita de mi alma     ya no puedo sufrir más

que han matado a mis amores     en la orillita del mar.

Dan la una, dan las dos,     la niña malita está,

dan las tres y dan las cuatro,     ya la llevan a enterrar.

En la tumba del rey conde     ha nacido un clavel,

15con un letrero que dice:    “Ha muerto por mi querer”.

Y en la tumba de la reina     ha nacido un rosal,

con un letrero que dice:     “Lo ha matado mi mamá”.

 

 

Recogido por Inmaculada Martínez Faraldo el 19 de Abril de 1997.

 

Informante: Dolores Palomino Flores, de 46 años. Nacida en Arcos de la Frontera y residente en Jerez. Terminó enseñanza primaria. El romance lo aprendió cuando era pequeña de su madre que era de Arcos. Música registrada, grabado en audio (8/97).

 

Introducción:

 

El romance conocido como del Conde Niño o del Conde Olinos) nos cuenta el triunfo del amor más allá de la muerte(D. Ramón Menéndez Pidal, 1978, lo titula Amor más poderoso que la muerte. Aunque no existen versiones escritas completas del romance hasta el siglo XIX, parece que era conocido ya en el siglo XV pues algunos de sus versos aparecen en una versión del romance del Conde Arnaldo encontrada en un manuscrito atribuido a Juan Rodríguez del Padrón (Piñero y Atero, 1987).

Sobre el origen existen dos teorías fundamentalmente. De un lado W.J. Entwistle defiende el origen extranjero del asunto, y, de otro, P. Benichou “se inclina a pensar que el Conde Niño es el resultado una conjunción de motivos de fuerte raigambre en el folklore hispánico, motivos que constituyen lo más atractivo y fundamental del tema: el poder mágico del canto, el amor perseguido y las transformaciones sobrenaturales de los amantes después de la muerte”(Ruiz Fernández, 1991).

Es un romance de amplia difusión en la tradición hispánica moderna y con muy distintas variantes, aunque puede hablarse de dos modelos diferentes: las versiones simplificadas en las que se produce una única transformación de los amantes muertos, común a las versiones andaluzas, y las versiones más alargadas en las que se producen sucesivas transformaciones de los enamorados (Piñero y Atero, 1987).

Nuestra versión pertenece a la variante simplificada, con una sola transformación: la enamorada en rosal y el conde en clavel. Se trata de una versión de Arcos de acuerdo con lo que a tal efecto nos dice la informante, aunque se parece más a la versión  jerezana publicada en el Romancero de la provincia de Cádiz (Atero, 1996) que a las versiones de Arcos, incluyendo las del Romancerillo de Arcos (Piñero y Atero, 1986).

 

Notas:

*De Conde Niño han sido publicadas cinco versiones de Jerez (Atero, 1996).

v. 1: La denominación del conde en nuestra versión no es ni Conde Niño, ni Conde Olinos, sino rey conde; esta denominación también aparece en otras versiones de la provincia de Cádiz. Díaz-Mas (1994) señala que “la mención del mar en este romance parece sugerir que le héroe procede de allende las mares y se encuentra en un país extranjero; tal vez sea ésa la causa de la inexplicable animadversión de la reina por él”.

v. 2: La imagen de dar agua al a caballo está presente en el romancero (véase el romance de D. Bueso) como símbolo del encuentro erótico-amoroso. En la versión que publicamos  se ha perdido la referencia al momento en que se produce el encuentro, la mañana de San Juan, que posee igualmente contenido mágico-erótico vinculado a las celebraciones del solsticio de verano. Finalmente señalar que también  es un motivo folklórico el carácter mágico del canto (Díaz-Mas, 1994); cantar a la orilla del mar o del río se vincula al amor, y el canto en el mar posee “efectos seductores y misteriosos”, véase el romance de Alba Niña (en esta misma publicación), o el del Conde Arnaldo (Ruiz Fernández, 1991).

v. 4: Obsérvese que la atribución del canto a una sirena insiste en el carácter maravilloso del mismo, así como en la atmósfera mágica con que se inicia el romance.

v. 6: Confiar a la madre las penas de amor es algo que aparece con frecuencia en la lírica primitiva y en la literatura de tradición oral.

v. 7:Obsérvese el cambio de rima, que parece deberse a un cambio en el orden de los hemistiquios por parte de la informante.

v. 8: También posee amplias resonancias folklóricas la madre o madrastra que actúa como oponente de su hija, en este romance no sólo pretende matar al caballero, también a su caballo, que, recuérdese su carácter simbólico.

v. 10: El recurso a un familiar (tía, tío) con objeto de encontrar apoyo aparece con cierta frecuencia en las versiones de la provincia de Cádiz (Atero, 1996) y de Andalucía (Piñero y Atero, 1986).

v. 14: Obsérvese el cambio de rima en los versos 14 y 15. Este cambio de rima también se produce en la versión jerezana publicada por el Romancero de la provincia de Cádiz (Atero, 1996)

v. 17: Obsérvese como el romance da prioridad al tema de la maldad de la madre sobre el amor más allá de la muerte de los dos enamorados, aspecto éste que Ruiz Fernández (1991) considera característico de las versiones jerezanas.

 

 

 

ALBA NIÑA (1)

 

Estando una señorita     sentadita en su balcón,

peinada y muy lavada     y en la cabeza una flor,

ha pasado un caballero,     hijo del emperador,

con la guitarra en la mano     y esta canción le cantó:

¡Quién durmiera contigo, luna,     quién durmiera contigo, sol!

Y la niña le responde:     -Venga usted una noche o dos,

mi marido no está en casa,     está en los montes de León,

y para que no vuelva más     echaré una maldición:

cuervos le saquen los ojos     y águilas el corazón,

y los perros con quien caza     le saquen el corazón.

Estando en estas razones     y a la puerta que llamó:

-Ábreme la puerta luna,     ábreme la puerta sol,

que te traigo un león vivo     de los montes de León.

Ha bajado la niña a abrirle     mudadita de color.

-O tú tienes calentura,     o tú tienes mal de amor.

-Ni yo tengo calentura,     ni tampoco mal de amor,

que se han perdido las llaves     de tu lindo comedor.

-Si las tuyas eran de plata,     de oro las traigo yo.

Estando en estas razones     para el rincón que miró,

-¿de quién es esa guitarra     que en mi rincón veo yo?

-Tuya, tuya, esposo mío,     que mi hermano te la dio

para que fuera(s) a tocar     a los montes de León.

Estando en estas razones     y el caballo relinchó,

-¿de quién es ese caballo     que en mi cuadra  veo yo?

-Tuyo, tuyo, esposo mío,      que mi hermano te lo dio

para que fueras a cazar      a los montes de León.

 

 

Recogido por Carmen Gil, Verónica Espinosa, Verónica Pajuelo y María Dolores Velázquez el 23 de abril de 1997

 

Informante: Ana Barrena López-Cepero, de 81 años, nacida en Jerez y posee estudios primarios. El romance lo aprendió de su madre y de su abuela en Jerez y se cantaba en las “zambombas”. Música registrada, grabado en video (a/97)..

 

Introducción:

El romance de “Alba Niña” (también conocido como Blancaniña, y denominado por D. Ramón Menéndez Pidal (1978) Romance de la linda Alba) trata el tema del adulterio. El tema era muy popular en diversos países europeos en forma de cuento (véase el "Enxiemplo de lo que aconteció a Don Pitas Payas, pintor de Bretaña" de "El libro de Buen Amor). El antecedente de todos ellos parece ser un texto francés del siglo XIII (la fabliau, Le chevalier a la robe vermeille). Este cuentecillo relata el regreso de un marido a su casa tras una estancia en otra ciudad y cómo va observando distintas novedades en su casa que le despierta sospechas, mientras su mujer le va contestando con sucesivas excusas, hasta que descubre la capa roja del amante de su esposa. Hay una notable diferencia entre la tradición europea que se desarrolla a partir de este relato y el romance de Alba Niña: mientras los primeros finalizan con la burla del marido engañado, nuestro romance tiene un final trágico y ejemplarizante (Piñero y Atero, 1987).

Nos han llegado varias versiones antiguas del romance que atestiguan su grado de conocimiento en el siglo XV. De su popularidad da noticias el hecho de que fuera usado en al menos cuatro piezas teatrales por Lope de Vega, que en La locura por la honra documenta otra versión antigua muy diferente a las impresas y similar, sin embargo, a algunas de las orales modernas (Díaz-Mas, 1994). De los distintos romances que en la tradición oral moderna tratan el tema del adulterio (Bernal Francés, La infanticida,...), éste es el más difundido. El romance es de los que M. Díaz Roig (1976) denomina “concéntrico”, utilizando diversas figuras de repetición dilata el relato “cuyo avance lento y repetitivo no traduce la traición, sino la astucia de la esposa para ocultar su crimen”.

La pervivencia del romance de Alba Niña en Jerez ha sido ya documentada por Ruiz Fernández (1991) que publicó una versión. Nosotros hemos hallado dos versiones en el trabajo de campo de 1997. De las dos publicamos la versión en la que ha quedado registrada la música a pesar de encontrarse inconclusa.

Notas:

*De Alba Niña han sido publicadas dos versiones jerezanas además de la nuestra (Atero, 1996).

**El romance prosigue el tema de la siguiente manera en nuestra segunda versión no publicada:

   

Estando en estas razones,     el caballero tosió,    

-Aquí tiene usted a su hija     que me ha jugado traición.

-¿Quién es ese caballero     que en mi cama siento yo?         

 -Haz de ella lo que quieras     que la Iglesia te la dio.

-El niño de la vecina     que conmigo se quedó           

 La niña murió a la una     el caballero a las dos,

-El niño de la vecina     tiene más barba que yo.            

 y al otros por ser tunante     la justicia lo prendió.

La ha cogido por un brazo     a su padre la entregó

 

v. 1: El texto, tanto en la versión publicada por Ruiz Fernández como en la versión nuestra inédita, comienza con estos dos versos que aquí faltan: “Mañanita, mañanita, / mañana de San Simón, / se pasea un caballero / hijo del emperador. Esperar sentada en el balcón es sinónimo de soledad en el Romancero. Obsérvense los diminutivos aplicados a quien posteriormente será considerada prototipo de mujer malvada, que posiblemente se refieran a la juventud de la niña.

v. 2: Parece querer decir que la niña se había arreglado más de la cuenta dada la ausencia del marido.

v. 4: “La música desde las culturas más antiguas, ha sido sinónimo de hechizo y de seducción. Los griegos tienen a Orfeo como el músico por excelencia porque la perfección de su canto llegaba a paralizar a los elementos de la naturaleza” Ruiz Fernández, 1991. Para los efectos del canto véase el romance de Conde Niño.

v. 5: Frente al carácter misterioso del canto del Conde Niño, aquí el canto es una proposición directa. Verso hipermétrico en ambos hemistiquios.

v. 7: Hipermétrico el segundo hemistiquio.

v. 8: La niña no sólo acepta al caballero como amante, sino que rechaza contundentemente a su marido que la ha abandonado para ir de caza. La incompatibilidad del amor con la cacería ha sido estudiada por D. Devoto (1960). Hipermétrico el primer hemistiquio.

v. 12: El marido repite los apóstrofes (“luna” y “sol”) que ya empleó el caballero en el verso  5.

v. 13: El primer hemistiquio en la versión extremeña publicada por Piñero y Atero (1987): “que te traigo un pajarito”.

v. 14: Hipermétrico el primer hemistiquio. “Mudadita de color”, y en el verso siguiente, “calentura” (véase Tamar) y “mal de amor” son eufemismos, que se utilizan habitualmente en el Romancero.

v. 17: “El significado concreto de las llaves en el texto jerezano de Alba Niña no permite ambigüedades: las llaves simbolizan la fidelidad al esposo, el mantenimiento de la honra en ausencia de éste” (Ruiz Fernández,1991).

v. 18: La respuesta del marido indica el deseo de restaurar su superioridad.

 

 

 “LA DONCELLA GUERRERA”

 

 

Un capitán sevillano    siete hijas le dio Dios,

y tuvo la mala suerte    que ninguna fue varón.

Un día la más pequeña    le tomó la inclinación

para servirle al rey    vestidita de varón.

5-No vayas, hija, no vayas,    que te van a conocer

con esa cara tan linda    y ese pelo de mujer.

-Si tengo el pelo tan largo,    padre, córtemelo usted,

que con el pelo cortado    un varón pareceré.

Estando un día en la guerra    la espada se me cayó,

10-Maldita sea la espada    y maldita sea yo,

de siete hermanas que somos    ninguna sea varón.

Y el rey estaba escuchando,    y en el cuarto la metió,

la vistió de princesita    y con ella se casó.

 

Recogido por Rosario Arellano el 8 de Abril de 1997.

 

Informante: Rosario Tejero Cruz, de 42 años y natural de Cádiz, reside en Jerez; terminó la enseñanza primaria; el romance lo aprendió en Trebujena de donde es su padre. Música registrada, grabado en audio (1/97).

 

Introducción:

 

El romance de la doncella guerrera nos cuenta la historia de una joven que  tiene que disfrazarse de varón para  ir a la guerra, como dice Ana Pelegrín (1989) en este romance “la mujer se disfraza para ejercer la decisión de ser mujer libre y activa”. Dado lo frecuente que es este tema en la literatura europea la crítica no se ha puesto de acuerdo sobre los orígenes de este romance.

No se conservan versiones antiguas, pero según don Ramón Menéndez Pidal “sabemos que era muy conocido en el siglo XVI, porque en la Aulegraphia de Jorge Ferreira un galán de la corte portuguesa canta a la guitarra nuestros dos primeros versos, y los canta en castellano” (1978). Como señala Díaz-Mas “extraña que los editores del siglo XVI no incluyeran este romance en sus colecciones, cuando tanto predicamento tuvo el tema de la mujer vestida de hombre en otros géneros literarios, como el teatro y la narrativa”. El tema está muy extendido en el romancero de la tradición oral moderna del mundo hispánico y en la baladística europea. Asimismo constatar que  el romance forma parte del repertorio de canciones infantiles.

Nuestra versión puede considerarse corta, que, como señalan Piñero y Atero (1987), son más aptas para el canto infantil pero se llega a un rápido conocimiento de la feminidad de la joven por un asunto tan nimio como es la exclamación (“maldita sea yo” en vez de maldito sea yo) al caérsele la espada. En las versiones consideradas largas comienzan presentando la mala suerte de un padre que no tiene ningún hijo varón y siete hijas. El padre suele culpar a la madre de esta situación. Una de las hijas, habitualmente la más pequeña, con el objeto de quitarle el malestar al padre decide ir a la guerra disfrazada de varón. El padre le objeta las dificultades físicas  y culturales que tiene la joven, pero ella  mantiene la decisión. La joven lucha en la guerra sin ser descubierta salvo por el príncipe que se enamora de ella. Éste la somete a varias pruebas aconsejado por su madre. La madre propone una última prueba que no podrá superar (generalmente la prueba del baño, que la joven rechaza por no poder desnudarse) y es descubierta. Finalmente la joven doncella y el príncipe se casan.

El romance de La doncella guerrera es conocido en la tradición oral de Jerez, y forma parte del repertorio de la “Zambomba”. Ruiz Fernández (1991) publica cuatro versiones, tres cortas y una larga. La versión que publicamos fue recogida en Jerez, aunque la informante nos señaló que la aprendió en Trebujena de donde es su padre. Es necesario hacer notar el fuerte movimiento migratorio que en las pasadas décadas se produjo hacia Jerez desde los distintos pueblos de la provincia de Cádiz (especialmente Arcos, seguido de Trebujena), lo que, sin duda ha debido repercutir en el corpus romancístico jerezano.

 

Notas:

* Del romance de La doncella guerrera han sido publicadas cinco versiones jerezanas (Atero, 1996).

v. 1: La versión que publicamos es extraordinariamente parecida a la que recogió Soledad Bonet en Barbate en 1985 (Atero, 1996). Anotamos las ligeras diferencias entre ambas versiones (v. 3; v. 7; v. 10; v. 11 y v 12).

v. 3: Es frecuente en el romancero destacar a la más pequeña de un grupo de hermanas (véase Delgadina). El segundo hemistiquio en la versión de Barbate: “le tiró la inclinación”.

v. 4: “Para servirle al rey”, para ir a la guerra o al servicio militar en otras versiones.

v. 5: Obsérvese el cambio en la rima. Esta rima (ó + é + ó) es característica de las versiones cortas que conocemos, incluidas las publicadas por Ruiz Fernández (1991), Atero (1996), y Piñero y Atero (1986 y 1987).

v. 7: El primer hemistiquio en la versión de Barbate: “si tengo el pelo yo largo”.

v. 10: Obsérvese el cambio de punto de vista de la narración que se torna en primera persona. Este cambio no se produce en la versión de Barbate.

v. 11: El segundo hemistiquio en la versión de Barbate: “que ninguna sea varón”.

v. 12: Vuelve a cambiar el punto de vista de la narración a tercera persona. El verso en la versión de Barbate: El rey la estaba escuchando, / la metió en su habitación ”.

 

 

 

EL PRISIONERO

 

Allá por el mes de Mayo     cuando las fuertes calores,

cuando los toritos bravos,     los caballos corredores;

cuando la cebada grana,     los trigos toman colores;

cuando los enamorados     les regalan sus amores.

Unos les regalan cintas     y otros les regalan flores,

y otros les regalan cartas     de cuarenta mil colores.     

 

 

Recogido por Álvaro Abucha, Fernando Bardo, Sebastián Guerrilla y Francisco Córdoba el 20 de abril de 1997.

 

Informante: Antonia Fernández Gómez, de 82 años y nacida en la Barca de la Florida. Residente en Jerez, no sabe leer ni escribir. El romance lo aprendió en la Barca en “pliegos de los ciegos” y lo cantaba mientras “hacía las faenas”. Música registrada, grabado en audio (4/97).

 

 Introducción:

 

El romance presenta en primera persona el lamento de un prisionero, en el que contrasta la situación en la que se encuentra con la descripción de un entorno en el que florece la primavera. Es uno de los romances más hermosos. D. Ramón Menéndez Pidal (1978) dice de él: “Entre las avecicas que promueven la melancolía de un prisionero, la del romance español es la que trina con más intensa dulzura y con absoluta ausencia de elementos patéticos”.

Este romance aparece ya en las primeras colecciones de Romances, e incluso en recopilaciones no exclusivamente romancísticas como el Cancionero General de 1511 y el Cancionero Musical de Palacio; circuló también en pliegos sueltos. El romance, en los Siglos de Oro, se difundió en dos versiones diferentes: una, más larga, “contaba una simple historia carcelaria en la que el prisionero, lamentándose de su situación, reclama un mensajero para comunicarse con su esposa, y termina siendo liberado por el rey. La segunda, sin duda posterior, fragmenta la historia en su primera parte, reduciéndose a la queja melancólica del caballero, con lo que resulta un poema de entrañables resonancias líricas” (Piñero y Atero, 1987).La tradición moderna ha conservado sólo la versión reducida.

La versión que publicamos no está completa, sólo conserva la secuencia en que se describe el entono primaveral y, con ello, el romance pierde intensidad lírica.

 Sólo se conoce otra versión jerezana de este romance (Atero, 1996), además de la que se publica.

 

Nota:

*.Dado que el romance que publicamos está incompleto, véase la versión que D. Ramón Menéndez Pidal publica en su Flor nueva de romances viejos, 1978.

 

Que por  mayo era, por mayo,     cuando hace la calor,             

5sino yo, triste, cuitado,     que vivo en esta prisión;

cuando los trigos encañan     y están los campos en flor,

que ni sé cuándo es de día     ni cuándo las noches son,

cuando canta la calandria     y responde el ruiseñor,

sino por una avecilla     que me cantaba al albor.

cuando los enamorados     van a servir al amor;

Matómela un ballestero;     déle Dios mal galardón.

 

 

 

DON BUESO

 

 

Era un domingo de Ramos,    la mora a pasear iba,

la cogieron los moros,     se la llevaron cautiva.

Su hermano cogió un caballo     de los mejores que había

y salieron a buscarla      por toda la morería.

5Al pasar por Casablanca     pasé por la morería,

había una mora lavando,     lavando en la fuente fría.

Yo le dije: -mora bella;     yo le dije: -mora linda,

deja beber mi caballo     de ese agua cristalina.

-No soy mora, caballero,     que soy cristiana cautiva,

10me cautivaron los moros     día de Pascua Florida.

-Si quieres venir a España     aquí en mi caballería.

-Los pañuelos que yo lavo,     ¿dónde yo los dejaría?

-Los finos, finos de holanda     aquí en mi caballería,

los que no valen la pena     por el río abajo irían.

15-Y mi honra, caballero,     ¿dónde yo la dejaría?

-Te juro de no tocarte     hasta los montes de Oliva.

Al llegar a aquellos montes    la mora llora y suspira.

-¿Por qué lloras, mora bella,     por qué lloras, mora linda?

-Lloro porque en estos montes     mi padre a cazar venía

20con mi hermano el Mejorejo     y toda su compañía.

-¡Ay, Dios mío, lo que oigo,     Virgen sagrada María,

creí traer una esposa     y traigo una hermana mía!

Abre, madre, los balcones,     ventanas y celosías,   

que ya apareció la reina     que lloramos noche y día.

 

Recogido por Leticia Román y Ángela Álvarez el 13 de abril de 1997.

 

Informante: Rosario Salguero Infante, de 40 años y natural de Jerez; sabe leer y escribir. El romance lo aprendió en la calle, se lo escuchaba a la gente, a los vecinos, y lo canta cuando hace las tareas domésticas y en la “zambomba”. Música registrada, grabado en audio.

 

Introducción:

 

Menéndez Pidal (1978) afirma que el romance de D. Bueso se relaciona con el poema épico de Kudrum escrito a principios del s. XIII. En este poema la princesa Kudrum, que ama a Herwing, es capturada por Hartmut, otro de sus pretendientes. Gerlinda, viendo que su hijo Hartmut ha sido rechazado por Kudrum, la maltrata, le obliga a realizar trabajos de criada y la mantiene en cautividad durante trece años. Mientras la joven lava las ropas, aparece su amado Herwing y el hermano de Kudrum, Ortwin, que la están buscando. Al principio no saben de quien se trata, pero, una vez que se han reconocido, dejan que las ropas se las lleve el agua y liberan a la princesa que, posteriormente, se reencontrará con su madre.

Como se puede observar el romance de D. Bueso mantiene los episodios más sobresalientes del poema épico, aunque localizándolo en una zona fronteriza entre moros y cristianos y suprimiendo algunos personajes, como es el caso del amado de la joven; con ello sitúa la acción en un espacio característico de los romances fronterizos por una parte, y, por otra, genera un equívoco amoroso entre los dos  hermanos (“creí traer una esposa y traigo una hermana mía”), con imágenes de amplia resonancia amatoria en la lírica tradicional y en el romancero (“lavando en la fuente fría”), donde el encuentro entre un hombre y una mujer junto al agua, sea de una fuente, sea de un río, o del propio mar, remite al carácter amoroso-sexual del mismo (E. Asencio, 1970), aunque, como señala Ruiz Fernández (1991), en nuestro romance dicho carácter está matizado por la calidad del agua (fría) y por la actitud de la protagonista (“lavando”); o la entrega del pañuelo que, en el lenguaje simbólico de la lírica tradicional y  en el romancero, significa entregar la pureza, en el caso de este romance para ser guardada por el caballero hasta “los montes de Oliva”.

Aunque no se conservan versiones antiguas, el romance de D. Bueso es conocido en todo el ámbito hispánico en dos variantes, una en versos hexasílabos que es  la más antigua, y otra, más moderna, en octosílabos a la que pertenece la versión que publicamos. Este romance es archiconocido en Jerez (de hecho Ruiz Fernández (1991) publica diecisiete versiones del mismo y nosotros hemos recogido tres en trabajo de campo del año 1996 y diez en el de 1997),  y forma parte habitual del repertorio de la “zambomba” con el título “Al pasar por Casablanca”, que es como comienzan la mayoría de las versiones encontradas en nuestra ciudad. Publicamos una versión del año 1997 que añade, al texto habitual que se canta en Jerez en la “zambomba”, ocho hemistiquios al principio.

 

Notas:

*Del romance de D. Bueso han sido publicadas veintisiete versiones jerezanas (Atero, 1996).

v. 1: La acción comienza en domingo de Ramos, sin embargo en el verso diez la joven señala que fue capturada el “día de Pascua Florida”, que es lo habitual en las variantes en octosílabos; igualmente la versión en hexasílabos publicada por Menéndez Pidal (1978) sitúa la captura de la joven en el lunes de Pascua Florida. Es muy extraño, además de contradictorio, este primer hemistiquio del verso que da un probable carácter de añadido de los ocho hemistiquios con los que comienza esta versión. Obsérvese en el segundo hemistiquio la denominación de “mora” que se aplica a la joven cristiana, esta contradicción también aparece en otras versiones: “Han cautivado una mora / que era más bella que el sol” (Atero, 1996).

v. 5: Obsérvese el cambio de punto de vista, de la tercera persona del narrador pasamos a la primera del caballero, este cambio abunda en el probable carácter de añadido de los ocho primeros hemistiquios. La morería es el barrio en el que habitaban los moros.

v. 6: Obsérvese la sinéresis y la sinalefa en “había un”.

v. 15: Holanda es un tipo de tela o lienzo.

v. 17: Mantiene el calificativo de “mora” para la muchacha, a pesar de lo señalado por ella en el verso 9.

v. 20: El nombre del hermano, Mejorejo, no es el habitual en las versiones jerezanas (Moralejo), quizá por confusión de la informante; aunque pueden encontrarse versiones con nombres como Rafael, Alejandro, Alejo, Melgarejo, etc. El nombre de D. Bueso no aparece en las versiones jerezanas (ni andaluzas) que conocemos.

v. 24: Obsérvese como en este verso la muchacha recibe el calificativo de “reina”.

 


BIBLIOGRAFÍA A LA QUE SE HACE REFERENCIA:

 

Alvar, Manuel, “El Romancero, Tradicionalidad y pervivencia”, Barcelona, 1970.

Armistead, S.G. y  Silverman, J.H. “Romances judeo-españoles de Tánger (recogidos por Zarita Nahón)”, Madrid, 1977.

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Bonet, Soledad y Ruiz, María Jesús “Unas calas en los romances de los gitanos de Jerez”, en El Romancero. Tradición y pervivencia a fines del siglo XX. Actas del IV Coloquio Internacional del Romancero, Cádiz, 1989.

Carrillo Alonso, A. “La huella del Romancero y del refranero en la lírica del Flamenco”, Granada, 1988.

Catalán, D. “Catálogo general del Romancero Panhispánico. Teoría general, 1.Madrid, 1984.

Devoto, D. “El mal cazador” en Studia Philologica, Homenaje ofrecido a Dámaso Alonso, I, Madrid, 1960.

Díaz-Mas, P. “Romancero”, Barcelona, 1994.

Díaz Roig, M. “El romancero viejo”, Madrid, 1977.

___________ “El Romancero y la lírica popular moderna”, México, 1976.

Menéndez Pelayo, M. “Apéndice y Suplemento a la Primavera y Flor de Romances de Wolf y Hofmann”, en Antología de poetas líricos castellanos. Edición nacional de las Obras completas de Menéndez Pelayo, Santander, 1945.

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Piñero, Pedro M. y Atero, V. “Romancero andaluz de tradición oral”, Sevilla, 1986.

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__________“Romancerillo de Arcos”, Cádiz, 1986.

__________“El romancero andaluz: a la búsqueda de sus rasgos diferenciales”, en El Romancero. Tradición y pervivencia a fines del siglo XX. Actas del IV Coloquio Internacional del Romancero, Cádiz, 1989.

Rodríguez Baltanás, E. J. y Pérez Castellano, A. “Cómo vive el Romancero entre los gitanos de la provincia de Sevilla: las familias Peña y Fernández”, en El Romancero. Tradición y pervivencia a fines del siglo XX. Actas del IV Coloquio Internacional del Romancero, Cádiz, 1989.

Ruiz Fernández, M.J. “El romancero tradicional de Jerez: estado de la tradición y estudio de los personajes”, Jerez de la Frontera, 1991.

 

15 

 

Estaba niña Lisalda,

sentadita en su balcón,

bordando paños de seda,

y un dibujo de bordón.

El Conde de Montealbán,

le ha pretendido de amores.

“Soy muy joven todavía.

¿Qué dirían en las cortes?

¿En las cortes qué dirían?

Soy muy joven todavía”.

Su padre le estaba oyendo,

no muy lejos estaría.

"Y si eso fuese verdad,

vivita te quemaría.

Y si eso fuese mentira,

reina en palacio te haría”.

 

“Si tuviera un pajarito,

de esos que saben hablar,

le mandaría una carta,

al Conde de Montealbán,

y en la carta le diría,

que a la su novia Lisalda,

la sacan para quemar”.

Al decir estas palabras

el pajarito ya va.

“Qué me quieres, qué me mandas,

qué me quieres demandar?”

“Que lleves esta cartita,

al Conde de Montealbán,

y si le ves que va a misa,

no le dejes penetrar”.

 

Al decir estas palabras,

el pajarito ya va.

Y al llegar de la ciudad,

ve al Conde que a misa va.

Le ha cogido de la capa

y le ha tirado pa tras.

“Que tenga usted cartita,

que es de su novia legal,

que mañanita a las ocho,

la sacan para quemar.”

Se viste de sacerdote

y se va pa la ciudad

Y al llegar a la ciudad,

la sacan para quemar.

“Deténgase la justicia,

me lo quieran otorgar,

que esta niña es chiquitita

y se quiere confesar”

La ha montado en su caballo,

y se va de la ciudad

y a la mitad del camino

le ha empezado a preguntar.

“Dime tú, niña Lisalda,

¿cuántos amores van ya?”

“Amores nada más uno,

con el conde Montealbán,

los cuales han sido falsos,

tanto que no caben más”.

Echa una mirada al cielo

y ha comenzado a llorar.

“No llores, Lisalda mía,

no llores por caridad,

que llegando a mi palacio,

nos tenemos que casar”.

 


 Texto enviado por Susana Ruiz Zatón (Venta de Baños), desde Gijón.

 

 

16 

 

DOÑA EUGENIA

 

En el campo hay una flor

que está toda deshojada,

la doncella que la pise

será la más desgraciada.

 

Quísolo Dios y la Virgen,

Doña Eugenia la pisara,

y un día estando cenando

su padre la remiraba.

 

“Padre, ¿qué me mira usted

a los ojos de la cara?”

“A ver si te hallas enferma

o te hallas enamorada.”

 

“Padre, yo no me hallo enferma,

ni tampoco enamorada,

son unas calenturitas

que me tienen trastornada”.

 

“Venid doctores, venid,

los mejorcitos de España,

a ver a mi hija Eugenia

que se halla bastante mala”.

 

Unos dicen que no es mucho,

otros dicen que no es nada,

y el que más entiende dice

que se halla enamorada.

 

Ella se metió a su cuarto

donde cosía y bordaba,

y entre dolor y dolor

un niño de sus entrañas.

 

Lléveselo usted, Don Ángel,

envueltecito en la capa,

que si mi padre lo viera

la cabeza me cortara.

 

Quísolo Dios y la Virgen

que con el Rey se encontrara.

“¿Qué lleva usted ahí Don Ángel,

envueltecito en su capa”.

 

“Llevo rosas y claveles”

“Deme la más encarnada”

“La más encarnada no,

que está toda deshojada”.

 


     Texto enviado por Susana Ruiz Zatón.  

 

 

17 

Estaba mi Doña Blanca,

sentadita en su balcón.

Pasó por allí un caballero

y el pañuelo le tiró.

—Suba , suba, caballero,

con usted durmiera yo,

mi marido está de caza

en los Montes de León

y para que ya no vuelva

le echaré una maldición,

que se caiga el puente abajo

y se rompa el corazón”

 

Al decir estas palabras

el maridito llamó.

—Ábreme la puerta luna,

ábreme la puerta sol.

—Ay que desgracia que tengo,

ay qué pena y qué dolor.

—¿Qué te ha pasado mi cielo?

¿Qué te ha pasado mi sol.

—Se me han perdido las llaves,

ay qué pena y qué dolor.

—No te aflijas tú, mi vida.

No te aflijas tú, mi sol-

Iré a casa del platero,

de oro te las traigo yo.

¿De quién es aquel sombrero,

que en mi percha veo yo?

—Tuyo maridito, tuyo,

que mi padre te lo dio”.

—Muchas gracias a tu padre,

que sombrero tengo yo”.

¿De quién es aquella capa,

que en mi percha veo yo?

—Tuya, maridito, tuya,

que mi padre te la dio.

—Muchas gracias a tu padre,

capa nueva tengo yo.

—¿De quién es aquella cara

que en mi cama veo yo?

—El niño de la vecina,

que en mis brazos se durmió.

—¡Qué niño ni qué demonios:

tiene mas barbas que yo!

 

Le ha cogido los bigotes,

le ha tirado por el balcón,

se ha caído del caballo,

se ha partido el corazón.

La ha cogido de la mano,

y a sus padres la llevó.

—Aquí les traigo a su hija,

para que la eduquen mejor.

—Edúcala tú, mi yerno,

  que contigo se casó.


 

Recopilado por Susana Ruiz Zatón

 

 

18 

 

 

 

En la ciudad de Madrid,

por los Caños de Dos Aguas,

se pasean dos amantes,

dos amantes camaradas.

Juntos comen, juntos beben,

juntos juegan a la barra,

juntos se han enamorado,

de una muy linda dama.

Ella es hija de un platero

y por nombre tiene Juana.

No la dejan ir a misa

como no sea con guardias.

Y una noche en las comedias

allí empezó su desgracia,

se sentó junto a Don Jorge

sin pensar que él allí estaba.

—Don Jorge.  —Juana querida.

—Don Jorge. —Querida Juana,

dime, necesitas algo:

dinero, joyas, alhajas...

—Nada preciso, Don Jorge.

Yo se lo estimo en el alma,

que mientras mi hermano viva

a mí no me falta nada

y si mi hermano muriese

lo que había yo heredaba—.

 

Acabadas las comedias,

todos van para su casa,

menos el traidor Don Diego,

que en busca Don Jorge andaba.

No lo encontró en las comedias

y se fue para su casa

y al subir por la escalera

con un niño se encontraba

—¿Dónde está Don Jorge, niño?

—Mi señor cenando estaba.

—Dile que cene y que baje,

que Don Diego le aguardara—

 

Don Jorge se lo presume

y ya se previene y baja.

Se cogieron cuerpo a cuerpo

y hasta el arenal pasaban.

Entrando en el arenal,

dejaron caer sus capas.

—A pelear, perro—  le ha dicho.

—A pelear, perro canalla.

 

La luna se para y mira

cómo esos dos se maltratan.

Don Jorge cayó rendido,

rendido sobre su capa.

Don Diego de que le vio,

ha recogido sus armas.

Se cogió dos piedrecitas,

la menor de una avellana,

la pequeñita de ellas

la tiró por la ventana.

—¿Quien está a mi puerta?—, dijo.

—¿Quien está a mi puerta y no habla?.

—Don Diego, flor de los hombres,

que tanto te estima y ama.

—¿De dónde vienes, Don Diego,

que traes la espada manchada.

—De matar a aquel traidor

que en las comedias te hablaba.

—Muy mal has hecho, Don Diego,

en matar tan linda cara,

muy mal has hecho Don Diego,

que no te ofendía en nada.

—También te mataré a ti,

si el Cielo Santo me ampara.

 

Al subir por la escalera

le ha dado una puñalada

y al ruido que ellos hacían

el hermano despertaba.

—Llora, mi hermana querida,

llora, mi querida hermana,

pensé que estabas durmiendo

y estabas amancebada.

¿No me habías dicho a mí,

que no habías de ser casada,

que te ibas a meter monja

al convento Santa Clara?

 

Los tres mueren esa noche,

Don Jorge, Don Diego y Juana.

Y esto sucedió en Madrid,

por los Caños de Dos Aguas.

Y esto sucedió en Madrid,

a las tres de la mañana.

 


 

Recopilado por Susana Ruiz Zatón

 

 

 

19 

COPLAS QUE  RECITABA  MERCEDES DÍAZ DÍAZ

 

 

Si presumes que te quiero,

bien te engaña el corazón,

que en otro paño más fino

he puesto todo mi amor.

 

 

Una morena graciosa

puede salir a la calle

y una blanca sin color

adonde no la vea nadie.

 

 

Tienes una cinturina

que anoche te la medí:

con vara y media de cinta

catorce vueltas le di.

 

 

Unos ojos negros vi

en una cara morena

y, si no son para mí,

que se los coma la tierra.

 

 

Anda tu madre diciendo

que yo para ti soy poco.

Iremos a la arboleda

y cortaremos un tronco.

 

Debajo de la ventana

me quisieron dar la muerte,

lucerín de la mañana,

sólo por venir a verte.

 

 

Cómo quieres que te quiera

no me queriendo tú a mí.

Querer a quien no me quiere

es cosa que nunca vi.

 

 

Llamásteme fea y pobre

que en el alma lo sentí:

que si fuera rica y guapa

no miraba para ti.

 

 

No te fíes de mujeres.

Soy mujer y te lo digo:

que una mujer engañó

al hombre más entendido.

 

 

María, si vas al hórreo,

del tocino parte poco,

doce meses tiene el año,

semanas cuarenta y ocho.

 

 

Querer a quien no me quiere

es despreciar mi fineza:

simpleza fuera la mía

querer al que me desprecia.

 

Primo, si no fueras primo,

primo, si no fueras nada,

si no fuera el parentesco,

yo contigo me casaba.

 

 

Para despedir a una moza

no se pone mala cara:

con decirle no me gustas,

tu presencia no me agrada.

 

 

El amor es una cosa

que se siente y no se ve:

te manca no sabes dónde,

te duele no sabes qué.

 

 

María, si fueses rosa,

te llevaría en el sombrero;

y así, como eres María,

en el corazón te llevo.

 

 

María, si vas al prado,

cierra bien la portillera,

que tengo el morico suelto:

quiere entrar en tu pradera.

 

 

Me quisiste y me olvidaste,

y ahora me vuelves a querer:

el zapato que yo tire

nadie lo vuelve a poner.

 

Tiéneste por buena moza

porque eres alta y delgada,

para mula de mi coche

fáltate la cabezada.

 

 

Llamásteme pequeñina

que cogía en la faltriquera.

Así pequeñina y todo,

no ha de faltar quien me quiera.

 

 

Anda tu madre diciendo

que tú la reina mereces

y yo como no soy reina

no quiero que me cortejes.

 

 

Tengo un padre que me riñe

y una madre que me mata;

y un hermano que me dice:

si quieres comer, trabaja.

 

 

Al entrar en el cementerio

la tierra me dio un quejido.

Oí una voz que decía:

No me pises, hijo mío.

 

 

Una blanca y colorada

ya se puede llamar rosa

pero no le debe nada

la que es morena y graciosa.

 


Estas coplas fueron recogidas por el poeta David González de boca de su abuela Mercedes Díaz Díaz  (San Andres de los Tacones -Gijón-, 1901). Nos las envía con la siguiente nota:  «Os mando unas coplillas que mi abuela me recitaba de vez en cuando. Mi abuela tenía, de aquella, como 90 años. No sé si  tienen algún valor literario o no, pero me he fijado en que, a través de ellas, se vislumbra la vida en un pueblo de España en el primer y segundo cuarto de siglo.»

 

20 

 

 Coplas de los viejos almanaques 

 

COPLAS QUE  CANTABA GUMERSINDA VÁZQUEZ LÓPEZ

 

 

Ven, acércate, no tiembles;

yo soy como la granada;

amarguita la corteza

y muy dulces las entrañas.

 

Madre, yo compré un cariño

en la feria del amor;

¡qué bonito era el juguete

y qué caro me costó.

 

Te enseñé a deletrear

y después a escribir cartas:

ahora las mandas a otro...

fuiste ingrata, muy ingrata.

 

El amor de la coqueta

se parece al sol de invierno

que siempre sale muy tarde

y siempre se pone presto.

 

Cuando es tímido el amor

poco puede prosperar,

que el estorbo para dar

es el pedir con temor.

 

Me tiene desesperado

la mujer a quien pretendo

ni con el no me despide

ni con el sí me da alientos.

 

Cuando a una rubia quería

siempre estaba tiritando;

¡ahora quiero a una morena

y a todas horas me abraso!

 

No muevas el abanico

cuando a tu lado me encuentro,

que no es prudente dar aire

estando tan cerca el fuego.

 

Las cuerdas de mi guitarra

estuve templando ayer

para ver si mis penitas

se cambian hoy en placer.

 

Las golondrinas que anidan

en los hierros de tu reja,

aun cuando llega el invierno,

sólo por verte se quedan.

 

Procura no despertarme

cuando me veas dormir;

no sea que esté soñando

y sueñe que soy feliz.

 

En tus pestañas el llanto

tiene del iris reflejos

cuando en sus gotas se quiebra

de tu mirada el destello.

 

Ya nada me importa a mí

que se nublen los luceros,

mientras me miren así

tus ojos zaragateros.

 

Anda tu madre diciendo

que quiere una reina pa' ti.

Anda, ve y dile a tu madre

que la reina está en Madrid.

 

 

 


Estas coplas fueron recogidas por Maite Pasero Montero (Leganés-Madrid) de boca de su abuela GUMERSINDA VÁZQUEZ LÓPEZ (1900-1978), quien, a su vez, las había leído en almanaques. Nos las envía con la siguiente nota:  «No sé si las coplas que les envío pueden interesarles para su página. Sin embargo, para mí  tienen un gran valor puesto que me las cantaba mi abuela, , cuando yo era  niña despertando con ello mi afición a la Literatura, afición que hoy también se ha convertido en parte de mi trabajo. Pertenecen a los años 40-50 y mi abuela las aprendía leyéndolas en las hojas de los almanaques de dicha época, algunas de las cuales aún guardo con absoluta veneración. Ella me contaba que aprendió a leer recogiendo cuantos papeles caían en sus manos y casando, como podía, las letras que malamente había aprendido en los escasos días que pudo acudir al colegio cuando no tenía que trabajar o cuidar a su hermano pequeño. Espero,  con esta pequeña aportación, contribuir a un humilde homenaje a TODAS AQUELLAS MUJERES cuya única escuela fue una vida dura que supieron convertir en gran sabiduría vital sin resentimientos ni amarguras.»

 

21   

 

 

 Romance del desertor

 

-Soldadito, soldadito,

¿qué tienes, que tanto penas?

¿Es que te marea el mar

o el humo de las calderas?

 

-A mí no me marea el mar

ni el humo de las calderas.

Es que me he casado hoy

y me llevan a la guerra.

 

-¿Tan bonita es tu mujer

que tanto penas por ella?.

Si ustedes la quieren ver

la tengo aquí en la cartera

 

Saqué la fotografía

Para que todos la vieran

Y el capitán, que la vio,

puso los ojos en ella.

 

-Soldadito,soldadito,

bien te puedes ir con ella

que por un soldado menos

no perderemos la guerra

 

-Ábreme la puerta,vida

Ábreme la puerta,estrella,

que por tu cara bonita

me he librado de la guerra.

 

El romance anterior nos fue enviado por el profesor San Miguel junto con la siguiente nota:

«Os envío un romance que oí cantar hace cincuenta años en el acuartelamiento de Zaragoza donde hacía la mili, a los soldados de a pie (yo era entonces un sargento, perpetuamente condenado a estar en la sala de banderas, no por mi rebeldía, sino por mi incompetencia). Es un cantar naif y entra la tentación de perfeccionarlo, pero prefiero dejarlo tal como lo oí y lo recuerdo. Es probable que ya lo tengáis registrado, pero por si acaso ahí os va. Lo único mío es el título.»

 

* * *

 

 

Si tienes algún texto que aportar y quieres hacerlo, o si te parece oportuno algún 

comentario, envíalo a la siguiente dirección (acompañado de tu

 nombre y del lugar donde fue recogido).

almar@telecable.es

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