Textos de la tradición oral  (1)

   

   1 

Romancillo del cura y la criada


 

El cura está malo,
malito en la cama.
A la media noche
llama a la criada.
-¿Qué quier, señor cura,
que tanto me llama?
-Quiero chocolate
y agua limonada.
-Agua no la tengo,
pero iré a buscarla.
Y al llegar al pozo
la soga no alcanza,
Y al pasar l´arroyo
la picó una rana,
la picó con gusto,
la picó con gana.
Y a los cuatro meses
la niña engordaba.

Y a los siete meses
ya se le notaba.

Y a los nueve meses
parió la criada.

Parió un niño hermoso
con teja y sotana.
Y el cura le dijo,

el cura le hablara:
-Llévalo al hospicio.
-No me da la gana:
quiero yo criarlo
como madre honrada;
tengo yo dos pechos
como dos campanas
que derraman leche
como caños de agua.
-Échalo al hospicio.
-¡No me da la gana

!

 

 

    (Recogido por Francisco Álvarez Velasco en el año 2000  de boca de Ludivina Iglesias Sánchez -88 años- en el Concejo de Piloña, Asturias. Se conoce un versión soriana más reducida publicada por Manuel Urbano: Sal gorda, Cantares picantes del floklore español, Madrid. Jesús Suárez López (Silva Asturiana VI, Nueva colección de romances -1987-1994-) en cinco concejos asturianos (Salas, Luarca /Valdés, Cangas de Narcea, Allande, y Taramundi) recoge sendas versiones. El grupo Skitarna lo ha musicado y traducido al bable.

 

 

2

 

Romance de la calavera

 

Para misa iba un mancebo

(...........................................?)

no iba por oír misa

ni por estar atento a ella,

que iba por ver  a las damas,

las que van guapas y frescas

En el medio del camino,

encontró una calavera.

-—Calavera, yo te brindo

esta noche a la mi cena.

-—No haga burla el caballero,

mi palabra doy por prenda.

El galán, todo aturdido,

para casa se volviera;

Todo el día anduvo triste

hasta que la noche llega.

Cuando la noche llegó,

mandó disponer la cena.

Aún no probaron bocado

cuando llaman a la puerta;

mandó a un paje de los suyos

que saliera a ver quién era.

-—Dile, criado, a tu amo,

que si del dicho se acuerda.

-—Dile que sí, mi criado,

que entre p´acá norabuena.

Pusiéronle silla de oro,

su cuerpo sentara en ella;

púsole muchas comidas,

y de ninguna comiera.

—No vengo por verte a ti,

ni por comer de tu cena;

vengo a que vayas conmigo

a media noche a la iglesia.

A las doce de la noche

van camino de la iglesia.

En la iglesia y en el medio,

una sepultura abierta.

-—Entra, entra, caballero,

entra sin recelo en ella;

dormirás aquí conmigo,

comerás de la mi cena.

Yo aquí no me meteré,

no me ha dado Dios licencia.

—Si no fuera porque hay Dios

y el nombre de Dios apelas,

aquí habías de entrar vivo,

quisieras o no quisieras.

Vuélvete para tu casa,

villano de mala tierra;

y otra vez que encuentres otra,

hácele la reverencia

y rézale un paternóster

y échala pa la huesera:

Así querrás que a ti te hagan

cuando vayas de esta tierra.

 

     Este romance nos lo ha remitido la profesora Antonia Álvarez Álvarez, acompañado  de la nota siguiente «En el año 1988 recogí en Rabanal de Luna, un pueblecito de León  que da entrada a la comarca de Babia, un curioso  romance, breve y de gran fuerza dramática recitado  por la babiana Leonor Álvarez; en principio nada en él me llamó la atención especialmente, salvo el tratamiento del tema y el asunto en sí. Fue unos años más tarde, cuando, al repasar el Burlador de Sevilla y convidado de piedra, de Tirso de Molina, leí que los antiguos romances de la calavera podían considerarse un precedente del mito de don Juan.»  

 

 

3

A la salida de misa...

 

A la salida de misa

encontréme y encontréla,

y encontré la serranilla

que habita en Sierra Morena.

Me coge por la muñeca,

me dirige a su caverna;

mientras más arriba iba,

más me aprieta la muñeca.

Al llegar junto a su cueva

atrevíme y pregúntele:

—Serrana,  ¿ qué son aquéllas?

—Son cabezas de mil hombres

a quien yo la muerte diera,

como he de hacer con la tuya

cuando mi voluntad quiera.

—Serrana, atiza la lumbre

para preparar la cena

porque yo me voy de caza

por el monte y por la sierra.

De pichones y perdices

trae la zamarra llena,

los pichones para él,

las palomas para ella.

—Serrana, hazme la cama

para descansar en ella.

Esa cama a lo serrana

no está al uso de mi tierra,

que tiene pellica de oso,

no pellica de borrega.

 

Entre colchón y colchón

un grande puñal metiera.  

A eso de las doce y media

un grande sueño le diera,

que cuando ella despertó

ya había andao legua y media.

—¡Espera, villano, espera!

que la montera se queda.

—La montera es de buen paño,

pero, aunque fuera de seda,

yo por ella no volviera.

Cogió la honda en la mano

y se lía a tirar piedras;

las tira de valle en valle

Las tira de sierra en sierra

y a la segunda que tira,

le derribó la montera.

—Lo que te pido villano,

que no sea descubierta;

—Descubierta no serás

hasta la venta primera.

Y al llegar a la venta,

ya le dijo a la ventera:

—Cuidado con la serrana

que anda por Sierra Morena.

Diez ayuntamientos salen,

y a todos les daba tela;

salvo un joven de quince años

que los cabellos le entrenza.

Diez arrobas pesó el cuerpo,

una y media cada pierna,

dos y media cada brazo,

cuatro pesa la cabeza.

 

    Este romance ha sido recogido igualmente por la profesora Antonia Álvarez Álvarez, en el mismo lugar y de la misma fuente que el texto 2. Otra variante sobre el mismo tema puede leerse en «La serrana de la Vera»,  en Flor nueva de romances viejos, de R. Menéndez Pidal. 

 

4

El arriero  

 

Caminito de La Mancha,

caminaba un arriero;

siete mulos arreaba,

ocho con el delantero;

nueve se pueden decir

con el de la silla y freno.  

Al revolver una esquina

siete quintos le salieron.

-¿Pa dónde camina el mozo?

-¿Pa dónde va el arriero?.

-Camino para La Mancha

con un recado que llevo.

-Pa La Mancha vamos todos

como buenos compañeros.

De siete quintos que iban

ninguno lleva dinero.

-Por dinero no lloréis,

ni afligid, mis compañeros,

que llevo yo más doblones

que estrellas hay en el cielo.

Ellos, como eran ladrones,  

se miraron y rieron.  

 

 

 

La primer venta que encuentran,

sacan vino y lo bebieron;

primer cuartillo que sacan

es para el mozo arriero.

-Que lo beba el rey de de España,

que yo vino no lo quiero...  

Y no lo quiso beber

porque le daban veneno.

De siete quintos que iban,

siete sables descubrieron,

y el mozo descubrió el suyo

que corta como el acero.

De siete quintos que iban,

cinco cayeron al suelo;

los otros dos se marcharon

porque le tuvieron miedo.

La ventera daba voces,

no por las muertes que ha hecho,

sino por lo que las daba,

por el vino que bebieron.

Le escribió una carta al rey

contándole del suceso.

Si mató cinco ladrones,

mejor mataría ciento.

Cinco reales tiene diarios

mientras viva el arriero.  

 

 

      La profesora Antonia Álvarez Álvarez envía a Portal de Poesía el romance anterior con la siguiente nota: «Recogido en septiembre de 2000 en Rabanal de Luna (León), de boca de Leonor Álvarez (71 años). Se trata de un romance tardío que se puede incluir en el partado de "romances que tratan de casos y sucesos" y por su estilo quizá está basado en un pliego de cordel que desconocemos; hay versiones del mismo tema en Salamanca y Cáceres y se nota su reciente tradicionalidad en las pocas variaciones que se observan en él.»

5  

 


Conde Claros en hábito de fraile


El rey a sus tres hijas,   a las tres mandó llamar;

sentadas en silla de oro,   les empezó a preguntar:

–¿Cuál ha sido que ha dormido   con don Carlos Montealbán?

Entonces la más pequeña   ha empezado a llorar.

–Yo he sido, yo he sido, padre.   –Cuántas [veces] dormido has?

–Dos he dormido a mi gusto,   y otras dos a mi pesar.

–¡Criados, los mis criados,   los que estáis a mi mandar,

corred, id a buscar leña   para la niña quemar!

–¡Criados, los mis criados,   los que estáis a mi mandar,

id a llevarle esta carta   a don Carlos Montealbán:

si lo encuentras para misa,   no lo dejes allegar;

si lo encuentras almorzando,   no lo dejes acabar.–

Cuando el criado llegó,   don Carlos pa misa va.

–Toma, don Carlos, la carta,  [...]

que a tu novia Galancina   ya te la van a quemar.

–Si la queman, que la quemen,   que a mí lo mismo me da,

que mujeres en el mundo   para mí no han de faltar.

–Si no lo quieres creer,   las cartas te lo dirán.

Don Carlos, que lee las cartas,   mandó acinchar el robán,

y aquellos campos abajo   vestido de fraile va.

–Corre, mi caballo, corre,   que hoy te voy a reventar.

–Si me das pienso y cebada,   como me los sueles dar,

en una hora y media   siete leguas he de andar.

Cuando don Carlos llegó,   ya la iban a quemar.

–Esa niña que ahí queman,   la queman sin confesar.

–Confesada ya está ella,   no lo quiere declarar.

–Anda, niña, dame un beso,   que te libro de quemar.

–No lo quiera Dios del cielo,   ni la Virgen, que ahí está:

¡donde Carlos puso el rostro,   no lo ponga nadie más!

La coge por la cintura,   la sienta encima el robán.

–Si la llevas por criada,   la llevas sin ajustar,

si la llevas por esposa,   que vuelva por su caudal.

 

Se trata de una versión algo estropeada, falta de secuencias iniciales e intermedias, que se ajusta en su estructura a las más completas recogidas en León y Asturias  (Galancina o Galanzuca), muy conocidas.Se conocen versiones de este romance en Extremadura, Salamanca, Canarias, Santander, también versiones portuguesas, catalanas, brasileñas... Es un romance antiguo, pues aparece en pliegos y obras de música del siglo XVI (Francisco Salinas, Diego Pisador, Luis de Narváez) así como en el cancionero de Anvers de1550. En esta versión nos encontramos con un hecho curioso: el caballo habla, exigiendo comida para correr más; hay pocas versiones que contengan este detalle, que nos recuerda al caballo del Cid en el romance de Búcar; existen pocos romances que contengan elementos maravillosos en nuestro Romancero (el de la Infantina y pocos más).

Del verso «la sienta encima el robán» hay al menos treinta versiones recogidas en el Romancero  General de  León (Antología 1899-1989, seminario M. Pidal, Dip .de León,19991, 2 vols.), algunas de las cuales presentan formulaciones parecidas:

De siete caballos que tenía

mandó aparejar el rubán

                              (vs de Villargusán)

 

 La cogiera entre los brazos,

la pusiera en el rubián.

                                  (vs de Manzaneda de Torío)

 

Robán puede referirse a:  1. ruán: caballo con pelo mezclado de blanco y bayo(blanco amarillento). 2. ruán:tejido de lana. 3. alazán: caballo de paseo de color rojizo,vistoso y rápido, propio de las clases acomodadas, como el conde del romance. Es una palabra no bien comprendida cuyos antecedentes tendrían relación con lo expuesto antes y que se ha transformado para ajustarse a la rima.

   Se trata de una versión muy alejada de la  tan conocida de Claros de  Montalván, romance juglaresco de tema amoroso y clara influencia francesa, ben el que se nos cuenta una historia más completa y detallada(muy largo, como corresponde a la recreación poética de historias  y ambientes caballerescos).  N. B.- Agradezco la inestimable ayuda que me ha prestado Antonio Lorenzo Vélez, gran conocedor y estudioso de nuestro Romancero, al que  debo las notas y precisiones sobre el romance transcrito.

6

Agadina iba pa misa...

 

Agadina iba pa misa,     bien peinada y bien planchada

y su padre le dijo:    has de ser mi namorada.

-No lo quiera Dios del cielo,    ni la Virgen soberana,

que enamoradita sea    del padre que m'engendrara.

Y cierróla en un convento    que tenía cuatro ventanas.

Agadina con gran sed    y a la una s'asomaba

y vio a sus siete criados    que venían de por agua.

-Criados, con ser criados    ¿no me diérais un poco d'agua?

la boca se me endulza    y a Dios entregaré el alma.

-No te la doy, Agadina,    no te la dea, malvada,

que si nuestro amo lo sabe,    la vida nos tien jurada.

Agadina con gran sed    y a la otra s'asomaba

y vio a sus siete criados    bordando las ricas toallas.

-Criados, con ser criados,    ¿no me dierais un poco d'agua?

-No te la doy, Agadina,    no te la dea, malvada,

que si nuestro amo lo sabe,    la vida nos tien jurada.

Agadina con gran sed    y a la otra s'asomara

y vio a su madre n'aquella    y en silla d'oro sentada.

Mi madre, por ser mi madre,    ¿no me diera un poco d'agua?

-No te la doy, Agadina,    no te la dea, malvada,

que si tu padre s'entera,    la vida me tien jurada.

Agadina con gran sed    y a la otra s'asomara

y vio a su padre n'aquella    que'n silla d'oro sentaba.

-Mi padre, con ser mi padre,    ¿no me diera un poco d'agua?

-Si te la doy, Agadina,    si te lo dea, malvada,

si te la doy, Agadina,    si me cumples la palabra.

-La palabra si la cumplo    y aunque sea de mala gana.

Mandó a sus siete criados    y a sus siete criadas,

unos con jarro de oro    y otras con jarro de plata,

que le fueran a buscar    a la fuente un poco d'agua.

El de lantre non llegó     por muncho que caminara

y Agadina ya finaba.     En la cama de Agadina

había un angelín perguapu    que para el cielo tirara.

En la cama de su padre    estaba el diablo posau:

                                         pal infiernu lu llevaba.

 

 

Este romance ha sido enviado a Portal de poesía por AURELIO GONZÁLEZ OVIES. Fue recogido de boca de FRANCISCO GUTIÉRREZ (Ferrero -Gozón-,  1916- Bañugues, 1999). 

7

Camina la Virgen pura...

 

Camina la Virgen pura

de Egipto para Belén,

con un Niño entre los brazos

de Jesús de Nazaret.

En el medio del camino,

pidió el Niño de beber:

-No pidas agua, dios mío,

no pidas agua, mi bien,

que están los ríos muy turbos

y las regueras tamién.

Allá riba, n'aquel alto,

hay un grande naranjeo,

hay un ciego que las cuida

ciego que no puede ver:

déame una naranjita

para el niño entretener.

-Cójala de las mayores,

deja las chicas crecer.

Según la Virgen camina,

dijo el ciego (...)

-¿Quién es esa señora

que me ha hecho tanto bien?

-Es la Virgen María

que va de Egipto a Belén.

 

    

Romance recogido de la misma fuente que el anterior.

 

    Nota de Antonia Álvarez Álvarez

    El romance es conocido bajo el nombre de La Virgen y el ciego (é) (IGRH: 0226). En él se cuenta una historia que no aparece en los evangelios canónicos, sino en los apócrifos, (más concretamente en el conocido por el Pseudo Mateo, con la particularidad de que no se trata de un naranjel sino de una palmera), y donde se nos relatan episodios de la huida a Egipto de la Sagrada Familia y su posterior regreso a Belén. Las numerosas versiones conocidas en todo el ámbito pan-hispánico suelen coincidir en sus puntos fundamentales en las siguientes secuencias:

           Circunstancias del viaje (De Egipto para Belén)

La sed del Niño que pide agua

El encuentro con un ciego que guarda un naranjel (manzano, rosel...)

La petición de la Virgen y la respuesta del ciego ante el milagro.

La curación del ciego por la Virgen.

     El escenario de la acción se desarrolla en un reducido decorado de carácter teatral, que conecta fácilmente con la piedad y el fervor populares. Este romance puede catalogarse dentro del grupo de los navideños, a los que habría que añadir romances tan conocidos como El milagro del trigo (IGRH: 0512) o A Belén llegar (IGRH: 0542).  Se conocen versiones de toda la península, Canarias e Hispanoamérica.

 

8

 

La cautiva

 

Al pasar por el torneo,

pasé por la morería,

y oí cantar a una mora

al pie de una fuente fría.

-Apártate, mora bella,

apártate, mora linda,

deja beber mi caballo

en esta agua cristalina.

-No soy mora, caballero,

que soy cristiana cautiva,

los moros me cautivaron

cuando yo era chiquitina.

-Esos pañuelos que lavas,

por las corrientes irían,

los que son de seda e hilo,

conmigo los llevaría.

-¿Tú quieres venir en ancla

o quieres venir en silla?.

-Yo quisiera ir en ancla,

si usted me llevaría.

Al subir la cuesta arriba,

un suspiro dio la niña.

-Por quién suspiras, mi vida?

-Por quién voy a suspirar...

cuando por aquí venía

con mi hermano el avileño,

mi padre José María.

¡Válgame la Virgen Santa,

válgame Santa María!,

creí traer una novia

y traigo una hermana mía.

Ábrame las puertas, madre,

ventanas y galerías,

que aquí te traigo la prenda

que llorabas noche y día.

 

 

Notas

    Romance recogido de la misma fuente y lugar que los textos 2, 3, 4 y 5; música registrada.

    El romance de ¨La hermana cautiva¨ o ¨Don Bueso y su hermana¨ [IGRH : o169], es uno de los más conocidos en todo el ámbito pan-hipánico.

 El tema desarrolla el rescate por un caballero(Don Bueso, Don Carlos, Juan de la Oliva, José María...) de una muchacha cautiva de los moros

y que al final resulta ser su hermana.

    Estudiosos como M. Pidal o P. Benichou, basándose en la permanencia del romance entre los sefardíes y la mayor longitud que presenta respecto a sus congéneres peninsulares, consideran las versiones hexasílabas más antiguas que las octosilábicas.La mayor extensión narrativa de las versiones judeo-españolas, así como la de las mejor conservadas del norte de España, así parecen corroborarlo.

      Conviene señalar la destacable estructura paralelística que presentan por lo general las versiones recogidas oralmente, lo que parece indicar

que, en su origen, estos poemas pudieran ofrecer una alternancia de rimas en pareado.

      Respecto a su origen, R. Menéndez  Pidal considera que el romance de «Don Bueso» era una derivación de una balada juglaresca alemana, a su vez proveniente

del poema austriaco¨Kudrum¨, con el que guarda estrechos paralelismos temáticos.

     En cuanto a su difusión, en su forma más antigua hexasilábica, se conserva en el noroeste peninsular y en la zona fronteriza con Francia.

     El tema del romance ha sufrido numerosas interpolaciones a lo largo de su dilatada vida tradicional, llegando incluso a formar parte de los repertorios

de los ciegos que recorrían la penísula. El primitivo ambiente de luchas

fronterizas que dio origen al romance, ha ido reactualizándose con el paso del tiempo,hasta incorporar elementos de un pasado reciente, reduciendo la historia a una aventura galante de un caballero ¨en morería¨, e incorporando elementos de las antiguas guerras africanas  de 1860, 1909 ó 1921, lo que apunta  a la constante renovación del tema. En el texto transcrito obsérvese la palabra «ancla», por anca, curioso cambio fruto de la trasmisión oral. 

 Antonia Álvarez Álvarez

 

Mes de julio

9

Dichos, refranes y canciones populares del Occidente de Asturias  

 «En la zona occidental de Asturias (concejos de Vegadeo, Castropol y Taramundi) los pueblos y aldeas viven, al igual que en otros puntos de la región, de la agricultura. Como las faenas del campo se realizan en unos meses determinados y están condicionadas por los fenómenos atmosféricos, son muchos los dichos y refranes que refieren esta relación:

Enero = xeneiro: Tantos días fora de xeneiro / tantos ayos perde el ayeiro, con el que se recuerda que la siembra de los ajos ha de hacerse antes de que termine este mes. 

Febrero = frebeiro: el augua de frebeiro fai el payeiro, o lo que es lo mismo, el agua siempre viene bien en febrero; el sol de frebeiro da en cualquer regueiro, en atención a la altura que ya toma el sol por estas fechas. 

Marzo: marzo, marzán, cara de can, pone de manifiesto la consideración de este mes como uno de los más fríos del año, aunque ya se fuese a iniciar la primavera y se comenzasen a ver y oír algunos pájaros como el cuco: entre marzo y abril / sale el cuco del cubil. 

Abril y mayo: el meiz de abril vai nel mandil / el de mayo carga el carro, se piensa que es mejor labrar el maíz en mayo que en abril. 

Junio (xunio) y julio (xulín): en abril, espigas mil / en mayo, todo espigado / en xunio, todo maduro / y en xulín daye coel foucín, con esta breve rima se hace un recorrido por las últimas fases de la faena del trigo.

Septiembre: setiembre ou seca fontes ou leva fontes, en este dicho, también conocido en castellano, se refleja la opinión de “mes alocado y variable” que tiene este mes.


 A veces no es el mes el que está relacionado con una faena sino la festividad de un santo: 

Por San Vicente (22 de enero) pon el nabo de somente; por San Marcos (25 de abril) nin todo na terra nin todo nel saco; el augua de San Juan / toye el viño y nun da pan; el día de San Juan / québraye a primeira reiz al pan / el día de San Pedro / québraye a del medio / y el de Santa Isabel / québraye a da fel.


 Otras veces encadenan el santoral con el clima: cuando a Candeloria chora / é qu’el inverno vai fora / cuando a Candeloria ri / é que ta el inverno por vir / que chore que deixe de chorar / el mitá del inverno ta por pasar, si llueve a principios de febrero (el día de la Candelaria es el 2 de febrero) medio invierno ya ha pasado; si hace buen tiempo por esas fechas, el invierno está por venir, pero, en fin, es igual que llueva o deje de llover que está medio invierno por pasar. No siempre coinciden los cálculos del labriego con los de los científicos como demuestra el dicho: el día de Santa Lucía / mengua a noite y medra el día / a pasuada d’unha galía.

 El labrador pone mucha atención en todos aquellos signos y señales que le pueden proporcionar información sobre el tiempo o del inicio atmosférico de las estaciones: rubién a cena / bon tempo espera / si chovendo nun se queda (la última parte impide cualquier posibilidad de error, como ocurre con el de la Candelaria). Cuando a gaviota vai pral mar / coye el arado y ponte a arar / cuando a gaviota vai para terra / coye a brosa y fai estelas. Las aves migratorias anunciaban el buen tiempo, por ello se alegraban del regreso de a rola, el cuco y el pazpayal, as tres aves qu’atravesan el mar (las aves migratorias de la zona son bastantes más, pero el pueblo se fijaba en éstas tal vez por la atracción de su nombre onomatopéyico: la rola es la tórtola y el pazpayal, la codorniz). 

El mal tiempo hacía que los niños recordasen en sus canciones a los más necesitados: 

 Chove, neva, fai carambela,

  probe da veya que ta na fornela 

 con siete neníos y media mantela


Antiguamente no había muchas celebraciones, si exceptuamos las fiestas patronales de las diferentes parroquias, quedaban reducidas al antroiro y la navidad. El antroiro se vivía con especial intensidad en los días anteriores al miércoles de ceniza, sobre todo en lo que a comidas se refiere, como nos prueban los calificativos que se les daba: sábado lardeiro, domingo cereixoleiro, lues gordo y martes de antroiro  (lardeiro y gordo hacen referencia al tocino y la carne de cerdo). En cuanto a la navidad, los niños eran quienes más disfrutaban de ella: el día 5 de enero era frecuente verlos pidiendo el aguinaldo, eran los guinaldeiros, que por las cancioncillas que se conservan debían de ir en grupos de cuatro:

Déanos el guinaldo,                          Denos el guinaldo,

déanos el guinaldo,                          denos el guinaldo,

se nolo ha de dar,                             déanolo, por Dios,

déanos úa peseta                              no venimos cuatro,

a cadasóu ral.                                   que venimos dos

 

-Este texto ha sido remitido por el profesor  Antonio Fernández Vior (autor de El habla de Vegadeo : (a Veiga y su concejo), Oviedo, 1997; Vocabulario da Veiga, Oviedo, 1998-; Notas etnolingüísticas del Conceyo da Veiga, A Caridá, Xeira, 1997.

 

 

 

10

En Santa Eulalia... (coplas)

La bordadora

 

En Santa Eulalia

hay una niña

que es linda y guapa

como un jazmín.

Ella solita

se mantenía,

cosía y bordaba

para Madrid.

A los quince años,

a los quince años

sola quedó,

sin más amparo

que un hermanito

que era un borracho

y un jugador.

Estando un día,

estando un día

solos los dos,

-¡Ay!, tu hermosura

 me vuelve loco

y tu marido

quiero ser yo.

-Si mi hermosura

te vuelve loco

y mi marido

quieres ser tú,

antes prefiero

morir mil veces

que un hermanito

manche mi honor.

 

Al oír esto,

entre sus brazos

se abalanzó.

La hizo pedazos

en una mesa

y a larga tierra

se la llevó.

 

Allá en la isla

hay un cadáver,

que no se sabe

de quién será.

Es de una niña

blanca y hermosa

que la ha matado

un criminal.

 


 

El texto número 10 fue recogido, por los años ochenta, de boca de David Álvarez Álvarez (Mataluenga -León-, 1909-1994)

 

 

 

 

Textos de la tradición oral  (2)