María Sanz

 

   

Siete poemas

   

   


 

 

 

 

EN LA MORADA DE LA LUZ ESCRIBO
con una transparencia contenida,
que me hace hueco, que me desenvuelve
de tanta noche cruel y su amenaza.
Voy de camino, siempre voy, a solas
por las estancias donde iba antes
de saber que ya no tengo regreso.
En la morada de la luz, del cálido
perfume que conforta mis poemas,
escribo hacia delante, como vivo.

 

 

 

TEORÍA DE LA VERDAD

La verdad es que nada
de lo que yo quería
ha buscado mi techo
más de lo necesario,
ni remedió mi suerte
mejor que la tristeza.
Lo cierto es que no tuve
la verdad por delante
sino era en el fracaso
repentino, tras muchas
ilusiones gastadas.
Ahora no es distinto
lo falso de lo cierto,
ni me es imprescindible
averiguarlo. Busco
todo cuanto quería
que me hubiese buscado.

 

 

 

DEL PROPIO SER

Es la segunda vez.
Como temblor de muerte,
azul de despedida,
sendero para un viento que destierra.

Ausencia y abandono
del propio ser. Locura sosegada
moviendo sus océanos.

Como ráfaga eterna,
como alas de mármol,
final para volver, ya sin principio.
Es la segunda vez que nace el cuerpo.

 

 

 

AUNQUE ADMIRES DE NUEVO LOS PAISAJES

que una vez fueron cauce de tu asombro,

sólo te reconoces

en ellos porque el árbol

aquél, con cuya sombra te fundiste,

continúa a la orilla de un camino

por el que tú has pasado y él no pasa.

Hasta el arroyo sigue

conservando la estela de tus ojos,

a pesar de que ahora

sólo ven un recuerdo sobre el agua,

imposible de ahondarlo como entonces.

Aunque todo parezca haber huido

de la naturaleza que entendías,

alguna huella late

tras cada hoja mustia e incolora.

Sólo te reconoces

en la contemplación de un árbol solo,

aquél que permanece

sobre tus propios pasos, sin mirarte.

 

 

 

AHÓRRATE EL DOLOR, NO TIENES MODO

de convencer al mundo de tu huida

hacia aquellos placeres

donde te desangraste.

Los inviernos se siguen sin descanso,

trazan la soledad de tantas horas

como heridas, imponen

sus manos en tus sienes tumefactas.

Ahora no hay dulzor para más noches.

Ese fin al que nunca renunciabas

por mantener abierto tu desvelo,

ya diluyó sus límites

en un gozo transido,

negándote el amor interminable

después de la amargura.

Los inviernos alivian

el paisaje febril que te rodea,

pero no es suficiente

para alejar del mundo tu partida

hacia el delirio donde agonizaste.

 

 

 

ESTE MÍNIMO SOL QUE TE ACOMPAÑA,

su manto desvaído,

recubrió tu tenaz melancolía

hace ya muchas tardes, muchos versos.

Entiendes asimismo la presencia

de la rama desnuda y su naufragio

a orillas de un invierno sin salida,

igual que ese abandono

donde la lluvia nace

y enluta su temblor recién caído.

Pero este sol, atado a tu costumbre,

decide en solitario

el modo de llegarte

hasta abrirse por ti, crear memoria

de cuanto iluminabas

hace ya muchos días, muchos sueños.

Nada explica tu suerte.

Hay ausencias que acogen,

hay vacíos llenando la razón hasta perderla.

Pero este sol de ayer, acompañante

de tus mañanas grises,

deja sangrar despacio,

consigue que ya seas lo que sientes.

 

 

 

YA SÓLO TE HAS QUEDADO

con la belleza altiva

de Mahler y de Brahms,

la dulce extenuación de Richard Wagner

y algunos libros hondos

en los que aún consigues esconderte.

Ya sólo te has quedado con tu vida,

desposeída ahora en grado sumo,

mientras alrededor

todo amanece y vuela

sobre la geografía de unos tiempos

iguales a sí mismos,

lejos de la abstracción donde reposas.

Después de haber llegado sin fisuras

a tanta libertad, cómo explicarse

que sigas encerrando

tu palabra en el verso.

 

 

 

      

           María Sanz (Sevilla, 1956) lleva veinticinco años dedicada a la creación poética, actividad que le ha permitido obtener numerosos premios, entre los que destacan “Ricardo Molina”, “Cáceres”, “Leonor”, “Tiflos”, “Manuel Alcántara”, “Rosalía de Castro”, "Ciudad de Torrevieja", “Valencia”, “José de Espronceda”, “Ateneo Jovellanos”, "San Juan de la Cruz `Ciudad de Úbeda¨"etc. Como consecuencia de estos galardones ha podido ver publicados sus libros, algunos de cuyos títulos son Jardines de Murillo (Edit. Regional Extremadura, 1989), Desde noviembre (Colec. Tiflos, 1992), Paseo de los Magnolios (Colec. Provincia, 1995), Tanto vales (Asociación Escritores Españoles, 1996), Domus aurea (Edit. Aguaclara, 1999), Tu lumbre ajena (Edit. Hiperión, 2001), Dos lentas soledades (Huerga y Fierro Editores, 2002, Tempo de vuelo sostenido (Ediciones Libros del Oeste, 2004), Mínimo sol de invierno (Ateneo Jovellanos, 2006). Voz mediante (Point de Lunettes, 2006). Asimismo, el Ministerio de Cultura le otorgó en 1994 una Beca de Ayuda a la Creación.

           Diversas obras líricas de María Sanz han sido traducidas al polaco, inglés, italiano, rumano, portugués, francés, chino y braille, figurando igualmente en antologías y estudios tales como Quinta Antología de “Adonais” (Ediciones Rialp, 1993), Ellas tienen la palabra (Edit. Hiperión, 1997), Criatura frente a la creación (Revista Salina nº 14, Universidad Rovira i Virgili de Tarragona, 2000), Antología de la Poesía Femenina de España en el Siglo XX (Universidad de Pekín, 2001) y Los cuarenta principales. Antología general de la poesía andaluza contemporánea (1975-2002) (Edit. Renacimiento, 2002).
 

          En prosa ha editado Las mujeres de don Juan (Edit. Castillejo, 1989)