Mara Romero

 

 

 

  Tres poemas

 

Cobijar tempestades,

ahuyentar este oficio

que anticipa el olor de los muertos   

ha sido mi consigna:

escondida esperanza,

remendando laderas de cristal,

construida en niebla que arde.

Olas escuchan de lejos mi queja,

sonido que nos mece de austero

y se pierde en noches ya no propias.

 

Contemplo tu viaje interior

cuando te ausentas limbo;

tú piensas sueños,

yo los convoco,

espectadora que intenta remendar tu vuelta,

percibir nuestras voces fuera

diluyendo la conciencia,

los adioses que me siguen

cuando  las palabras fallan.

 

La ventisca es real,

y el cielo como un prado

me dicta que no hay lugar para nosotros;

la temeraria consigna

hace sacar mis garras,

flameando la idea

de que pudiera ser mejor la muerte.

Pero la idea se extingue

perturbada por la injusticia divina.

 

Mi espíritu ocioso

intenta sacudirse,

desdeña tu influjo,

y cambia mi laúd de tono

sombreado de ti. 

Convoco al minotauro fugitivo

que a diario me roba el sueño

con solemne espíritu servil,

y viene de nuevo el reclamo que me hace caer:

él era la medida para todas mis cosas,

y su  brecha hoy es tan árida

como inagotable.

 

La travesía llega a su fin,

evadirla sería sofocar mi embriaguez de realidades.

Me quedo a convocar la caridad,

a intentar enterrar dolores y remordimientos,

para llegar a la cima del relato.

 

Esa pudiera ser mi ruta

como devota que siempre ha creído en sus dioses;

evocar la asunción del perdón,

ensayar formas besos nuevos.

 

El zumbido me vuelve tirante.

Mansa,  acomodo los dinteles

que darán el trazo exacto,

diluyendo temores:

profanación de la estadía en tu cuerpo.

 

Gestos desconocidos

abogan por encontrarte,

labran el momento,

guardan luto por tu vacío,

entumen la vida en mi lengua

dejando las caricias recién hechas

largo olvido por un rato.

 

 

 

 

Nos duele, más allá, la carne

más acá la sombra y en medio

nosotros mismos…

 

          Alberto Martínez Márquez 

                             I                                                                                                                                                           

Hay una parte triste,

nos describe,

una intención cruje a diario

por derrocar el silencio perturbado

que no alienta sueño

y congela esperanzas.

Hay caminos demasiados dañados entre nosotros,

silencios que espantan,

y vacían el alma.

 

Tu nombre frío, como el mármol,

libera mis intenciones,

me lleva al umbral del cuello,

abre la piel,

asfixia en vano

la renovación de espíritu

jubilado de gozo.

 

 

Busco tu olor.

Extiendes mi equilibrio;      

llegas, 

fortaleces mis demonios,

instinto que te sentencia a mi universo liso;

crueldad fresca,

despertando signo de bondades,

parodia culpa 

que se empeña en devorarte exilio.

 

Tú, que escuchas  palabras borrosas,

y con infinita lentitud intentas resolverme,

me das en ofrenda tu dolor,

maraña de promesas

que fatigan mi conciencia

y me dejan inerte al miedo;

farsa que flota entre nosotros

y nos convierte

en estandarte negado de victoria.

 

Un remanso sacude,

el tumulto sagrado que nos delata y habita, 

dándonos linaje de ángeles heridos.

 

Ya nada profanará

 nuestro extravío gastado por el sol;

ellos se apiadarán de nuestros huesos

corroídos por las ansias,

convertidos en andamios,

precipicios del infierno,

dibujarán rasgos

parecidos a la felicidad,

hostiles con los que no entiendan nuestro linaje.

 

Ellos, quienes irritan a Dios,

envejecerán con hojas

atoradas en la garganta,

serán los que unten su espesa bruma

sobre el perdón;

nosotros, mientras tanto,

sobre las dunas del fuego

buscaremos andrómedas,

e inventare la historia que nos es tan parecida,

y doblaremos juntos en pliegues

salvados del cansancio,

cuando sea tarde.

 

 

 

 

La enamorada pasea con la luna al brazo,

ruge al viento su intrepidez,

pájaros negros hacen su corte,

le columpian la risa

y ella, deslumbrada, no admite respuestas

del mensaje de Dios.

 

La gente la mira con asombro

mientras invoca seres que soporten

su peso amoroso por el mundo.

 

La enamorada cruza el puente de su realidad,

oscura se distingue,

se acomoda en barracas de olvido;

un viento agrio juega con su pelo:

labios hormigantes

que le devuelven  sed.

 

¿Sabe Dios de sus pendientes?

pregunta cuando cala la espera,

y una parvada de cuervos  impide el paso;

entonces, reconoce su carga,

y cierra los ojos para siempre.

 

 


        MARA ROMERO (Cd. Obregón Sonora México) Poeta y Narradora. Estudió Licenciatura en Turismo; tiene diplomados en Mercadotecnia, Comunicación y Literatura Hispánica. Promotora Cultural y Turística, miembro fundador de la Agrupación para las Bellas Artes, APALBA, que en 1994 la incluye en la antología “EN EL CAMINO”. Ha trabajado como productora en diferentes programas culturales y turísticos de Sonora. Es editora de la Guía Turística de Cd. Obregón y de la Guía de cuaresma y de la danza del venado Yaqui.

        APALBA le publica en 2003 su poemario “IDENTIDAD DE VÉRTIGO”, Colección BAKATETE ARDIENTE;  presentado en el Museo Mural “Diego Rivera“ de la ciudad de México por CONACULTA. Aparece también en la  COLECCIÓN INSTANTES con el libro de poemas “BEETHOVENIANOS” (2004),  presentado en la Casa del Poeta Jaime Sabines en la Cd. De México. Fue recientemente antologada por CONACULTA, en su editorial “Arlequín” del fondo nacional para la cultura y las artes en la compilación del Poeta Juan Carlos Vera “ECO DE VOCES”(2005) Generación Poética de los 70.  Aparece en las Antologías Tituladas “NUEVA POESÍA HISPANOAMERICANA” edición trece (2006), Y la “ANTOLOGIA DE POESÍA MEXICANA”(Primera edición 2006) compiladas por el poeta Peruano Leo Zelada; y bajo la editorial Lord Byron,; ANTOLOGÍA INTERNACIONAL DE POESIA AMOROSA  compilada por el poeta Santiago Risso; bajo la editorial Alejo (2006).    

        Está por publicar su libro de poemas “DE TU OLOR Y DE MIS MIEDOS” y el Instituto Sonorense de Cultura editará su poemario llamado “PERIGRINAR DE GRITOS”; tiene en su haber inédito uno libro de cuentos llamado “LAS LUPES”. Así mismo, ha publicado en diversas revistas y secciones culturales y turísticas de México. Actualmente es directora de la empresa Promociones Turísticas de Cajeme, PROTUR; forma parte del taller literario de la Biblioteca Pública Municipal; coordina el Encuentro de Poetas Sonorense en su región; así como el festival Cultural TETABIAKTE.

        Tiene parentesco con vampiros y ángeles; le encanta desmantelar el dolor ajeno, y asegura haberse resbalado del cielo una noche de tormenta,  por eso tiene alas y llora cada vez que llueve.

mara@cob.megared.net.mx