MIGUEL FLORIÁN

La ofrenda del ángel

 

Miniatura turca del siglo XVI

 

Ese ángel que me ofrece la flor,

ese ángel azul que me ofrece una flor

lleva escrita en sus párpados la huella

de la arena, el signo blanco y tibio

del olvido. En cada pétalo un nombre,

en cada nombre el temblor helado

del invierno. Más allá del cristal

está lloviendo, llueve más acá

de la sangre. El agua arrastra el limo

de los sueños, hasta sellar los labios.

Y la flor, incesante, se me ofrenda

con su aroma de escarcha. El agua empapa

los cabellos, corre sobre los hombros,

sobre la boca azul, sobre los párpados.

Desde su eternidad de fuego y barro

me regala una flor. Mientras el agua

cae, mansa, insomne, sobre el mundo.