Guadalupe Grande

 

 

 

 

 

Poemas del libro El libro de Lilit

 

 

 

Junto a la puerta

 

Quién nos dijo

mientras nos desperezábamos al mundo

que alguna vez hallaríamos

cobijo en este desierto.

Quién nos hizo creer, confiar,

­-peor: esperar-,

que tras la puerta, bajo la taza,

en aquel cajón, tras la palabra,

en aquella piel,

nuestra herida sería curada.

Quién escarbó en nuestros corazones

y más tarde no supo qué plantar

y nos dejó este hoyo sin semilla

donde no cabe más que la esperanza.

Quién se acercó después

y nos dijo bajito,

en un instante de avaricia,

que no había rincón donde esperar.

Quién fue tan impiadoso, quién

que nos abrió este reino sin tazas,

sin puertas ni horas mansas,

sin treguas,

sin palabras con las que fraguar el mundo.

Vamos, no lloremos más,

la tarde aún cae despacio.

Demos el último paseo

de esta desdichada esperanza.

 

 

La huida

 

 

Huí, es cierto. Mas luego...

Huir es un naufragio,

un mar en el que buscas tu rostro, inútilmente,

hasta convertirte en náufrago de sal,

cristal en el que brilla la nostalgia.

Huir tiene el olor de la esperanza,

huele a cierto y a traición,

se siente vigilado, está perdido

y no hay ningún imán que guíe

su insensato paso migratorio.

Huir parece alimentarse de tiempo,

respira distancia y mira, desde muy lejos,

un horizonte de escombros.

Huir tiene frío y en la piel de su vientre

resuenan palabras graves      valor  asombro   lluvia.

Huir quisiera ser un pez abisal que ha llegado a la superficie:

después de tanto oscuro,

de tantos siglos anegado en la profundidad,

brillan las primeras gotas de luz

sobre su lomo albino de criatura castigada.

Pero huir es un naufragio

y tu rostro un puñado de sal

disuelto en el transcurso de las horas.

 

 

El vuelo

 

Y sobre todas las tristezas

el vuelo ensimismado del trapecio:

 

 

     -pronuncié tu nombre más solitario

     tu nombre hecho de ausencia

     mínimo conjuro de sílabas que nombra

     la falta sin límites de tu tamaño

     palabra inhóspita que lleva

     a una región de aire

     en la que el equilibrio es un calvario

 

 

     -conozco bien esta vocación de aire

     esta opulenta miseria

     este esplendor de la tristeza

     este ultraje de las redes y del tiempo.

     Conozco bien el desatino

     de las palabras que nombran las ausencias

 

                  Huir es regresar eternamente

 

 

 

 

(El libro de Lilit está disponible en NOVALIBRO: http://www.novalibro.com/portal/poesia/index.jsp)