Mar Braña

 

Veinticuatro haikus

 

 

 

El arco iris.

Colores navegando

por cielos grises.

 

 

Deja que el niño

se acerque a nuestro pecho

para latir.

 

 

Arco de triunfo,

tu espalda se estira

para el ataque.

 

 

Gato siamés,

doblas tu cuerpo airoso

como el bambú.

 

 

Mirada azul.

Ojos de sable rasgan

un sueño en blanco.

 

 

Uñas retráctiles

para atacar un reino

lleno de almohadas.

 

 

Cojín de angora

ronroneando a mis pies

aún escarchados.

 

 

En el estanque

calma el gorrión su sed

y el gato mira.

 

 

Salta el cachorro,

aprendiz de felino

sobre mis sábanas.

 

 

Ojos profundos.

Gris tapetum lucidum

mirando dentro.

 

 

Dobla el bigote

pincel de reloj blando

sobre tu  lienzo.

 

 

Rayo de sol

acaricia tus dedos

llenos de surcos.

 

 

Sombra de luz.

Tus dientes me sonríen

bajo dos iris.

 

 

Bebe el jilguero

las gotas de sudor

sobre tu axila.

 

 

Olas de espuma

a golpe de mareas

muelen las rocas.

 

 

Mi ángel guardián,

hoy despliego tus alas

para ir al cielo.

 

 

Detrás del árbol

acechando la sombra

del fuego eterno.

 

 

La nube negra

guarda en su corazón

granizo blanco.

 

 

Grita silencio

la ballena varada

en el ocaso.

 

 

Desde esa rama

en trampolín suicida

salta una hoja.

 

 

Sonríe el árbol

al ver la savia dulce

de tus arterias.

 

 

Ya estoy hundido.

Sacadme a flote el miedo

que me sumerge.

 

 

Hoy me desangro

con mi balsa de remos

entre tus ojos.

 

 

Respira hondo

deja que corra el aire

por nuestras bocas.

 

 

 

Estos haikus de Mar Braña se colgaron

en la red a los siete días andados

del mes de octubre

de dos mil

catorce.