Herme G. Donis

 

Gotas de otoño

 

 

 

 

 

 

Nada existe

si no está en la vida

que es un sueño.

 

 

Envuelto en hojas,

un pequeño gorrión

huye de niños.

 

 

Miedo a miedo,

con su tiempo tasado,

la vida sigue.

 

 

Dulce aguacero:

cada gota de lluvia

dice tu nombre.

 

 

Nunca lo olvides.

Sobrevive la luna

más que el poema.

 

 

Serenamente,

acaricia el ciprés

tristes presagios.

 

 

Instante único,

no dejes de existir

para el que huye.

 

 

Se alzan las nubes

como globos sin rumbo

en pos del viento.

 

 

Dolor violento.

Entre versos perdidos,

secreta herida.

 

 

Lluvia en el norte.

En las voces del agua

dulces respuestas.

 

 

Cuánta tristeza

detrás de esas ventanas

que no se abren.

 

 

Otoño en grises:

vegetal impudicia

tras la espesura.

 

 

Hojas caídas,

compañeras del aire

para sus juegos.

 

 

¡Barco al agua!

Que al olvido lo ofrece

ignora el niño.

 

 

Hay una vida

detrás de estas sílabas

que envejece.

 

 

Paja y sombrero,

loco espantapájaros

crucificado.

 

 

¿Tuviste una vez

arrasando las venas

viento de vida?

 

 

Sin hacer nada,

tirano, el tiempo crece.

Llega el otoño.