Francisco Álvarez Velasco

 

El humo de las horas  

—haikus del tren nocturno—

 

 

1

 

Viento cantábrico.

Sobre los dos raíles

la luz camina.

 

2

 

La despedida.

El adiós del pañuelo

lleva  la brisa.

 

3

 

Parten los trenes.

Cuando venga la noche,

la estación sola.

 

4

 

Montes y nubes

otro camino llevan.

El tren avanza.

 

5

 

Allá a lo lejos.

Por el camino el árbol

viene al encuentro.

 

6

 

Mira a la madre:

el pan sobre el regazo.

Olor a encina.

 

7

 

Vuelves la espalda.

El chopo del camino

te dice adiós.

 

8

 

Sobre la loma,

entre las tapias blancas,

solo el ciprés.

 

9

 

Por el ocaso

una nube se incendia.

La tarde cae.

 

10

 

Agrio arrebol.

Sangre sucia en las nubes

del lubricán.

 

11

 

La noche llega.

El  silbido del tren

abre los montes.

 

12

 

¿Dónde la luz?

Una lechuza vuela

hacia la iglesia.

 

13

 

Rojo farol.

Desde el andén lo miran.

El tren se aleja.

 

14

 

Tras la montaña

la luna roja se alza.

El tren jadea.

 

15

 

Ventana abierta.

El humo de las horas

vela tus ojos.

 

16

 

Es la memoria.

Contra el viento la espalda.

Lentos, los días.

 

17

 

Entre las nubes,

de horizonte a horizonte

sola la luna.

 

18

 

Brisa en los ojos.

Acompañas el tiempo.

Todo galopa.

 

19

 

En la cantina

una mano en la copa.

Fuera, la noche.

 

20

 

Pasan las horas.

Los raíles del tiempo

nunca terminan.

 

21

 

La pasajera.

En el cristal las sombras

lamen su rostro.

 

22

 

Pozo del sueño,

el silencio se espesa.

Lentas las horas.

 

23

 

Abres los ojos.

La ventana del día

y tu recuerdo.

 

24

 

Pie en el estribo.

Nadie por los andenes.

La madrugada.

 

25

 

Apeadero.

El silencio se oye

y las alondras.

 

26

 

Ya viene el día.

Rauda cierra la noche

el tren del alba.

 

27

 

Otro camino.

Los pájaros del alba,

otro horizonte.

 

28

 

Junto a la hoguera

asnos, perros y niños.

Azul el humo.

 

29

 

Se oyen las olas.

Balcones del Oriente.

Mediterráneo.