Luis Á. Piñer

 

 

    SUITE   ALUCINADA

 

What art thou, that usurp´s

this time of night?

W. Shakespeare

 

ES SIEMPRE DIEZ DE ABRIL

 

Es siempre diez de abril

si el aire consagra con un error de palmeras

la confianza en los círculos polares

 

Pasada la línea de angustia en que los polos cambian su edad

por los animales que agrandan con discreción los desiertos

por la otra parte de la nieve

hay veda según los cánones

 

Me diréis son axilas de algún ángel

prestigiando cenizas de nieve en nombre del desvelo

clima incapaz de obtener el aliento póstumo de los exploradores

 

No es hora ya de acontecer

el eco maternal de la limosna súbita

Alégrase la luz sin poderlo evitar

aunque el cielo multiplique por tus ojos la posibilidad de estrellas

 

Quién eres tú podador del alba

noticia sentada por conveniencia en la humareda de las rosas

 

Por la palabra me perteneces

por la palabra donde existes

por las junturas que desprenden el convenio del cielo en tus ojos

 

Pero si es siempre diez de abril

y no hay condena para la luz en los pies del apóstol

consagremos la sangre hecha llanura

y el rocío que traduce el abismo de la trastienda de las flores

 

Mira    En tanto al norte de este mar concluye el arpa

alejándose en ángeles manumitidos aunque condenados a necesidades luminosas

 

La increíble leyenda de la sangre

ceniza de nieves calientes a lomos de corzas que ignoran su otoño

 

Ven en tanto a salvarme de esta luna en la alcoba de los muertos

y a darme el mérito de un confín de transparencias

Tengo tan sólo dos o tres palabras

y una benigna prisa de latido

 

Acude en presto amor oh diez de abril

antes de que todo sea resuelto en amapolas

 

 

 

                        1

 

ME dispongo a ser eterno aunque tarde

por principio o color de mis ojos

adalid al arbitrio de un tiempo escaso

en motivos de paloma

 

Como hombre me dice la tierra

no son palomas sino vértebras dedicadas a la oración que se orientan

por los intersticios de un agua delicada

procurando sobreponerse a su dignidad de lágrimas

No son sino islas de amor varadas a destiempo

Un racimo de uvas al poniente

 

Erguido estoy bosque marcado de sueños de almohada

en el preámbulo del decreto celeste

que obligará la tala de algunas hermosas leyendas

 

Según la moda es la lluvia detenida en la luz del oeste

quien cierra en un horizonte estos pocos millones de seres

 

Aritmética en dulces tiempos

hasta donde la luna no ha de llevar su palabra

máquina de palidecer minutos

ser eterno es sufragar nuestros límites

venidos de lejos sin prevenir al paisaje

cuando apenas lo cubre la luna menguante

 

Quién se atreve a apoyar sus manos en las rodillas de la luz

delicioso légamo de vientres pulpa de horrendas llanuras

aunque la tarde al ser mirada fijamente cambie de carácter

 

Ser eterno es decir

una memoria de música espantará todos los astros

y el hombre doblado por su gesto

coincidirá con los rezos

desprendidos de los niños cuando aún no ven del todo

porque madre es tan sólo una espesa arboleda

y no hay suficientes bacterias de amor

 

La última la pequeña dosis de oráculo

 

 

EN esta isla derivada del calor yo no sé

si tu seno dispondría bien la siesta

para el silencio comprometido en los pies del hermano

que pasará de un sueño a otro las sílabas de tu nombre

 

Se busca nacer montañas cuando se miente

Se arranca de estos muros la sombra para el contagio

Se puede cambiar por metal la voz de los que cantan

 

La yerba sería capaz de sostenernos muertos

por su propio prestigio

Creyéndose cansado de amar a Dios se cubriría de flores nuestro cuerpo

Sobre el vientre qué felices las rosas más tibias

Pero no    Es todo en vano en este país de flores anchas

educado hasta en sus aves por las manos que cambian el destino del viento

inútil el esfuerzo de nuestra geografía

concreción de fenómenos que buscan su centro

 

Yo derivo hacia esta isla el nombre que el hermano

tiene cuando el calor dilata las sílabas y completa tu seno

Sólo dos o tres flores de diferencia      Acaso la montaña

el contagio de la montaña da la voz de la siesta

 

Yo sostengo la creencia de que después de todo

el mundo es esto y esto y esto

Apenas un manojo de peces rubios te lo explicaría

Se pudiera decir

el mundo penetra por tu dedo índice

Tu cabeza lo espera apoyada en la siesta

 

Pero todo es en vano

Es ya muy tarde para que me creas

y ni acaso mil cítaras de pronto lograran convencerme

Es ya tan tarde que se te hace

en la saliva un pequeño archipiélago con mi nombre

 

 

 

PERO en verdad Dios mío

yo no soy un ángel completo

Aún me faltan dos o tres horizontes

para obtenerte sin volver la cabeza

 

A pico de paloma

yo aconsejo hacia hacia tus pies mis últimos papeles

porque puedas venir a mi palabra

 

Dios tú sabes pisar mi goma sin recursos

encontrar en mi piel un silencio de muerte

y caer en hilos de araña a través del rocío natural

que mis valles levantan para lubrificar tus dedos

 

Por qué pues no te abres y te desprendes

de los frutos

que han de colocarse a lo largo en mi médula

hasta el color caliente del espejo

maduro ya de ti cuando te hablo

 

Arría arría globos para que muera

Esta constelación

será mi cabecera

 

Destilado y dormido como los ríos inútiles

caes en licor de sombra de mis labios pero largo

largo y sin intervalos como un clima

 

pero también redondo como una campana

que cuenta horizontes de lago infinito haciendo la noche

 

 

VA a caballo sin sexo la noche

Sombras levantan sus pezuñas

Sus rodillas de narciso imponderable

se quiebran inútiles en una lluvia fina

 

Cae y se levanta y vuelve a caer

en la trampa tejida por los búhos

que contratan las maderas del cadalso

Y en las guirnaldas arrojadas a la orilla

por las estrellas ya difuntas

se pierde su noticia

 

Y sobre la blanca camisa del caballero

cae la noche

 

En principio es exactamente esto

Al primer contacto de esa sombra atormentada

que limita al circo en la hora de los atletas

al contacto que hacen los muertos de frío

sobre el cristal la noche cae irremediable

 

Pero en torno por referencia y mientras gira

la mano de los ciegos busca un valor semejante

a las palomas idas muy de alba

 

Son los polluelos que rodean la cabeza del astrónomo

y llenan de temblor doméstico las órbitas más frías

 

Las órbitas de esa ruleta de creer y no creer en que a pesar de todo

se juega a la noche cuyas rodillas devuelven los narcisos a sus espejos

 

 

                            2

 

FRENTE al buen tono sembrador de carácter

en arenas insolubles que pierden silencio

me digo a mi mismo

He aquí la vida

hermosa voz de mapas difundiendo hasta la fe

el color suficiente que al final se abandona

a orilla de unos ojos que se desbordan de creer

Todo perpetuo y sin limites como la definición de rosa

 

Continuamente se resbala y se pide perdón

en pequeñas dosis por si acaso y sin embargo

continuamente los buques se embriagan en alta mar

y el vendaval sacude los astros sin luz

ya fuerza de aros el pájaro siente el horizonte

 

Continuamente me diferencio de los dioses por la edad

y la música desemboca por mi alma en un ancho delta

Se miente fuera de hora y sólo por excepción

para que la niebla corone la ociosidad de los lobos

 

Así es el paisaje para nosotros

nosotros los que somos tan sólo razones de felicidad

frente a las montañas violentamente impuestas

por esa luna que de pronto pregunta si ya es hora

de que los pianos llenen de claridad sus cajas oscuras

 

Como los árboles erguidos por unanimidad frente al tiempo

que una vez discutidos se quedan en las márgenes

somos aún algo pequeños

tal vez algo pequeños

para creer en Dios y tener algún secreto

 

Entre los dientes y los días

el horizonte abre silencios en la historia de los colores

 

Breve interpretación de nuestras distancias

la historia del color

Su desnudez lamida por corzas perdidas en el trópico

trasciende hacia arriba mariposas y reduce cenizas hacia abajo

Para no ser culpable

cada uno diga a su sol a qué hora ha de ser el ocaso

 

 

 

MADRE el abanico apoya sobre tu alma

aquella rosa que yo te adquirí para nacer

reanudando el cristal de ventura en que miramos

.hasta la unidad portadora del vaivén de la cuna y el sepulcro

 

Algo se queda sin embargo madre

entre los días y las noches caídos sobre las ciudades

que calientan un poco la palabra destino

Entre las sílabas amargas quebradas al embeleso

de tantas celdillas ocupadas en consumirte

 

A pesar de estos manjares precipitados que sacudes

y que te aman con sus sabores tan llenos de porvenir

hablando con voz de la tierra desde tu corazón

 

algo se queda sin embargo madre

en el éxtasis de los dedos afilados por la obediencia

en esa caricia encontrada en el no saber decir

tengo miedo de ir creciendo e impedir que te mueras

 

Es un pan de sabor pobre aunque caliente

cuando ya es de noche y se encuentra la casa vacía

 

 

 

AQUEL hombre experto en sus barbas regulares

era tan dueño de sus ojos

como la cortesía del humo

Ligero como en una caricia primordial olvidaba

su último vocablo

Apoyado en la música requería su ascenso

y el mérito de la lejanía acontecía en vano

 

Delicia de esperar de rodillas

en el principio de cada color

y de ahuecar la frente para los pájaros hambrientos

Lenta delicia viaducto delicado entre dos suspiros

con un poco de miel para las abejas jubiladas

 

Más allá del niño que sostiene sus ojos

con densidad de papel verde aun dentro del otoño

aquel hombre experto amanecía de garganta

obteniendo la melodía

de dos pájaros al cruzarse

sobre esa hora que endurece las palabras

 

El traía en la yema de sus dedos

cinco llamas de mártir sobre todo

en los guantes enanos que traen la gloria de las estrellas

en los vientos que pasan

sin rozar su caída de ojos

 

 

 

SALVADA al fin de las aguas

la montaña atardece o más bien ancla sobre un color

dogmático para los animales silvestres

 

La rodean orillas donde el mármol desnuda

los turistas que piensan ir a Grecia

reduciéndolos a grandes dunas en el aire sin voluntad

y que crecen a cada campanada

 

Todo se desperdicia un poco

por temor a que rotas las posibilidades nocturnas

las palabras ulceradas produzcan contagio

en el vado en que las orugas descargan nuestra sangre sobre el verso

 

Todo pudiera suceder

no habiendo otra conciencia que la sangre de los testigos

por encima de la montaña

que hace antiguos y hermosos los héroes ,

 

Pero al héroe le salvan sus alas y no sus cabellos sin estrellas

y al mármol los relámpagos que encanecen los animales feroces

 

Sólo de algún hermoso mineral sometido a concordia

y obtenido en el sueño preciso de las murallas

de esta correlación entre el héroe y la orilla

se salva la presencia del tiempo

 

Del tiempo que infla la montaña

del tiempo que se alimenta de las voces sin eco

del tiempo en cuya ensenada se acomodan los náufragos

del tiempo que está llenando de astros nuestra memoria

 

                                3

 

MANOS de estar dormido y quién sabe hasta dónde

si el desierto es golpeado por el olvido

y uno mismo es un eco sin murallas

 

Turistas enfermos de pesadumbre y remordimiento

máquinas de entibiar un sueño de manos sobre la estatua

 

Aquí está el ruiseñor pasado de moda

y la luna recién planchada para el seno de la doncella

y la primavera obstruida

por esos faraones y por esos centauros

que se articulan cuando nos duele la cabeza

por un exceso de civilización

 

Aquí todas las venas acuden a la llamada

a recoger sus redes sobre la colina

 

Es el mundo de nuevo como garganta que va a cantar

la ola educadora de los niños

y la mano que duerme en la máquina o la carne el sueño conveniente

 

Vago espejismo huésped de los ojos cegados

llenos de árboles por el cerco de la memoria

que acosa sin remordimiento al ruiseñor

detenido insistente a la puerta del barrio pobre

 

Os lo digo con la voz llena de astros

con la garganta obtenida nombrando fuerte a Dios en el desierto

con los soles sometidos para comprar la tristeza de las ciudades

 

El deshielo nocturno invadirá las avenidas

con nueva sangre desatada por nuestras manos últimas

manos de estar dormido y quién sabe hasta dónde

nuestras manos dormidas como un gran mapa mudo

en sus dos hemisferios

o como una ensenada cariñosa

 

Y también con los ojos golpeados por la historia

 

 

 

ENTRE la costumbre del suelo y el destino de tu mirada

un dudoso pájaro de fiebre tramita dos o tres colores

ante el peligro de que de pronto despliegue el pensamiento

las anémonas suficientes para paralizar las fábricas

 

Es la ciudad donde la lluvia instala su conflicto sentimental

agregando un poco de azar a sus espuelas

A pesar de la guardia montada en los ojos de los astrónomos

la ternura menor de los taxis consume y disgrega toda tentativa celeste

 

Es la ciudad mientras tu corazón es como un bosque

en que el tiempo adelanta sus dedos crédulos

en que tu corazón extraviado entre los días ablanda la tierra de tu carne

de tu carne que castigada por el rigor del sueño se hace espejo

 

Los campos llegan tarde a nuestros pies y al cielo nuestras cabezas

y por esta poca tierra que acosa al atardecer tu corazón

haciendo breves duchas de muerte contra el color con que cubres las flores

yo te siento morir estrangulada por los círculos terrestres

 

Es la ciudad pero tú no me creas   Mi carácter no verterá silencios

pero transpira cómodamente animales domésticos y entreacto

Si mañana el arco iris reúne sus huestes para atraer los viejos minerales

sálvate tú ofuscando con bruma de tu pecho las ciudades y las rosas

 

ALGO posterior a la nieve

piedra enajenada en indolencia por un pájaro habitual

la sombra tiembla a dos grados de inocencia

y de madre dormida

 

De madre y sin embargo a pesar del deseo

el corazón es una manzana de visita

 

Algo posterior a la nieve

un gusano arrastra el préstamo humilde del cielo

alrededor de aquella pájara de papel

que pica de la luna como un verso difícil

 

En este nuestro ahora nieva ya en la memoria

 

Hoy otoño castiga los ojos a densidad de novia

sin conseguir del aire la manumisión de los párpados

ni aterir esos mares en ósmosis a mejores espejos

mientras nuestros huesos a su través se hacen guturales

hasta la frivolidad

 

Algo posterior a la nieve

hay un montón de piedras de fastidio

Naranjas exportadas a un país sin ilusiones

ya destiempo falsa alarma del aire

 

 

 

APLICANDO la sordina o el rocío al vértigo de lo divino

reduciendo a un disco de azul tímido el horizonte que miras

orientando la luz que te adula como si salieras del baile

cada grano de ceniza enriquece tu alma sin saberlo

 

Eternidad de mirada sin pensamiento

voz apacible que te conduce el sol hasta el abismo

de tu desnudez sin límites

y aun de tus palabras alargadas por la sed

 

El frío es soportable mientras se cree

que los hombres del desierto fallecen por falta de música

 

Y es que como un guardián agradecido al destino

el horizonte deja pasar de vez en cuando la noche

y la ceniza valúa por ello en tu alma loS aires que van quedando

para hacer un oasis

 

Hay apenas esa pequeña diferencia

o especie de nenúfar en depósito bajo el silencio

aplicando con tino la sordina

 

Es el horizonte comprometido cuando aún la luna pertenece al enemigo

el horizonte vuelto ceniza por la mirada de los dromedarios

 

                            4

 

QUISIERA hablaros aunque sin fe

de un aire de misterio que transpira pistolas

vacío ya de su mito transparente en la música

por sus vagas ojeras destempladas

 

En mi voz es octubre un testamento de jardinero

vianda antigua entre dientes de atardecer

motor confortable aunque cubierto de nubes

dos o tres guarismos más altas que el miedo

 

Es el soldado vestido de prisa y abrazado a su destino

disparando fantasmas contra el templo que le nace entre los párpados

 

Convendría hablar de esto

en un azul más dispuesto

La muerte es casi un clima

tolerante pero acaso algo caro

 

Y no basta el viento lúgubre que resuena en los pechos comprometidos

a hinchar densos búhos de niebla a orillas de nuestra plática

ni tampoco el testamento del jardinero

 

Porque la noche crece con el viento

movido a leyenda por la cólera de Aquiles

y un templo es un buque fantasma bogando en extraños círculos.

sin costas como lluvia olvidada del relevo

Al atardecer las olas prometen

una tregua a tientas por la niebla

donde nuestro silencio solitario

dejó sus búhos despiertos

 

Es la hora de galopar decididamente

Del mar se pasa bien a la filosofía

 

Un poco más y ya el paraíso perdido

Qué es una pistola en medio de la música

Qué este verso sin concluir llenando

el ámbito de saltos de sapo perdido entre bellas palabras

 

CLIENTE de anatemas azules pródigo de cálculos nubosos

naipe a naipe el clima aparece en tus pliegues de razón

cayendo como un mensaje que juega a perturbar tus costumbres

mellando la luz de los cánones con mezcla de aguas hostiles

 

Y cuando la paloma que fertiliza tu epidermis

volando angustias maternales te devuelve al paisaje

ya a tus espaldas la caza organiza en un alba discreta de aprendiz

un gris espeso de desfiladero una lluvia de súbito abandono

por donde melancólicamente vas hundiéndote

como pradera que se filtra por su verde tradicional

en un silencio ceremonioso de suicida

 

Se propaga en tan profética desnudez

la idea del hombre formando pequeños sistemas

Se va y se viene entre el cielo y la tierra

cerrando cuantas puertas pudieran salvarte

Sobre todo las que comunican con alta mar

 

Se teme que en tu fondo desperdiciando la tierra más íntima

se permita el paso de la luna en el reflujo

la luna experiencia de rosas podridas pudridero de vientos parados

que cierra el mar por no asustar el alba sonámbula

cazando continuamente y hablándonos un dialecto delgado

que llena de rodeos y otoño su lengua

Los animales no cambian de propósito por eso

Se aturden como personajes trágicos frente al reloj

y caen como sueños por la abertura de tus párpados

que disparan el perdón de un discreto destino

 

Sólo a veces se profetiza envejeciendo un poco las tintas más tenaces

y se juega a los naipes la bruma sobrante

y no siempre regresan a su cristal las palomas

que a veces reciben el anatema en alta mar

 

Sólo tú cuando logras el ancho suficiente para hacer historia

puedes disculparlo todo sin peligro de inundación

 

ABORREZCO el metal de tu voz

y las montañas que patinan en pos de los turistas impedidos

y las sierras donde el alba fabrica diariamente su poco de nieve

y el hombre que da la vuelta al mundo con ojos de acuario

y los números abstractos que traen la predestinación

y la doncella que mistifica su pecho con algunas golondrinas

 

Contra tu corazón espinoso conjunto de acontecimientos luminosos

contra la noche en cuya llanura reposan horizontales las montañas

yo hablaré desde ahora en pájaros a falta de mejor saliva

 

Quiero un mundo de piedras amables sencillamente

en un aire tan efímero que ni ángeles necesite

Un mundo sin palabras para ahorrar los colores

y un elefante que pose delicadamente y sin recelo su trompa sobre el jazmín

 

Y después de esto aborrezco no importa qué

Acaso también tus piernas ventajosas de lluvia enrarecida

Aunque cuanto se diga equivalga a un quitarse los guantes

no debo hablar más bajo de lo que permite la temperatura

 

Quiero instalar un termómetro en la más bella palabra

y un maniquí ligero para los cielos antiguos

limpiando esa poca ceniza que deforma los bolsillos del alma

 

VOLVAMOS las palomas a su edad

en la luz educada al modo antiguo

precursora del tacto que alcanza las montañas

y reduce las manos a transparencia templada de albergue

 

Y tú  Oh voz responde por tu sombra y dispersa tus lágrimas

Es demasiado lento el paraíso

 

Si al fin el mandaran juega la luna perdámosla

Éstas son mis primeras palabras

vuelto hacia atrás sin escuchar al sueño

También el huracán que dará nuevo sentido a los muertos

desvirtuará sus líneas más usuales

 

Es ley de otoño reducir a elocuencia

el caer la tarde de la víscera que segrega reposo

ya obturado su destino por vidrios de orfandad

 

La veda de axilas no impide los suburbios

El aire consume ala tras ala las normas del vuelo

 

Orilla orilla mira en mis ojos ociosos el azul

y no obstante qué lento el paraíso

 

 

 

 

Esta

edición

electrónica

de Suite alucinada

 ha sido realizada por

Portal de poesía a par-

tir del libro Poesía (Valencia, Pre-

Textos, 1995,  edición al cuida-

do de Juan Manuel Díaz de Guere-

ñu) y ha sido depositada en  

la Red 

a los trece días andados del mes de 

diciembre del años dos mil.