Ángeles caídos

Toni García Arias

                                                          

 

 

 

 

”Había en mi pueblo, de cuyo nombre no quiero acordarme, un poeta que escribía tragedias. Luego las leía a los señores del casino que se las celebraban con aplauso. Cada vez que el poeta escribía una tragedia le salía una ópera.

Como el suceso parecía bastante extraordinario, el poeta fue objeto de fingidos exámenes gracias a los cuales pudo descubrirse que en el cielo de la boca tenía un ángel. El poeta fue expuesto para que el común de la gente pudiera ver el ángel.

Conocí después a un poeta de aquel mismo lugar que, acometido de inocencia, quería componer himnos. Y siempre que escribía un himno le salía una palabra amarga o melancólica. Alcanzó este segundo poeta celebridad menor o nula, y nunca fue públicamente expuesto. De haberlo sido, habrían podido comprobar sus paisanos cómo aún guardaba en el cielo de la boca el abrasado rastro de otro ángel caído.”

 

                                          José Ángel Valente

 

 

SIN PALABRAS

 

Seamos, al fin, sin palabras,

sin metáforas ni artificios,

sin verbos que nos dañen.

 

Seamos, al fin, el aire

de esta brisa de primavera

que se mece suave

y entre los árboles muere

de pura nada.

 

 

EN LAS SOMBRAS

 

Allí donde el horizonte se enturbia,

donde la luz deambula estremecida

en mitad de las sombras.

Allí donde el vivir

se rompe a golpes contra las rocas

y todo advierte el hundimiento y la zozobra;

allí, eternamente,

te amo.

 

 

RESURRECCIÓN

 

No aguardes la resurrección de la carne;

esto que ves es lo que somos:

huesos y vísceras –materia desvanecida-

avivados por la vana ilusión

de perpetuar nuestro nombre en la historia

(aunque sea en la historia particular

de algún semejante).

Y nada más. Llegados a este punto

las victorias que hemos de ganar

ya no son nuestras.

 

 

HORAS LEJANAS

 

Sobre lejanas horas ya extinguidas

-dulce oleaje de un sueño abierto en mi memoria-trazo a modo de esperanza

la ilusión de hacer renacer virginales

un par de sentimientos.

Absurdo, zarpo dirección a la ceniza,

navegando mares que ya no me son propios,

abordando naves que yacen dormidas.

Vana, inútil pretensión ciega

de atesorar otra vez tus ojos.

 

 

OFICIO DE POETA

 

Como quien entra en un mar sereno y cálido,

así desearía yo

entrar en la poesía.

Pero, a veces -torpe aprendiz-

equivoco una palabra,

o pierdo por torpeza

una vida entera. Paso a limpio,

corrijo, barro inútilmente la ceniza,

pero a pesar del empeño,

no soy hábil en reconstruir el mundo.

De vez en cuando, una frase afortunada

viene a salvarme de mi atormentada locura,

y me congracio de nuevo con este cruel oficio

de vestir palabras fallecidas

bajo una seda de sentimientos.

Pretendo llenarme de las voces más sagradas:

Mallarmé, Goethe, Cavafis;

ellos sabían saber de tantas cosas. Pero yo

siempre he sido el alumno

más torpe de la clase, y donde existe claridad

-obstinado y absurdo-

no dejo de cultivar sombras

en las que nada crece;

siempre hurgando entre recuerdos,

avivando las velas de un barco a la deriva

para regresar fatigadamente a un puerto

donde ya nadie me espera.

Concededme esta licencia

de querer retener en el papel

mis pequeños tesoros enterrados.

Es mi modo de permitirme morir

dos veces.

 

 

RETRATO DE AUSENCIAS

 

He contemplado el desvanecimiento del sol

ocultándose dócil bajo esa línea imaginada

donde cielo y mar

se unen en un beso interminable.

He permanecido sobre la arena

admirando el prodigio,

hasta que la noche mansamente

me ha invadido por completo.

Así, a veces, es de sencilla la vida;

un punto fijo sobre la nada de un instante

que ya no existe

pero que aún, en el engaño,

creemos que creemos.

 

 

EL ÚLTIMO VERANO

 

Fui a buscarte, pero no estabas.

Me dijeron que no volverías

hasta el verano siguiente.

Pero yo, era frágil de razonamientos

y no comprendía en mi torpeza

el ciclo de las cosas.

Volví cada día hasta tu casa,

como un carrusel esperanzado

que repite su locura.

Siempre me aguardaba la misma respuesta.

Han pasado quince años desde entonces.

Mis recuerdos de ti

ya tienen frío.

 

 

DONDE HABITA EL OLVIDO

 

Dónde viven los besos que no damos,

dónde las palabras que no decimos,

dónde duermen los sueños que no dormimos,

dónde yace la esperanza que matamos.

 

Dónde florece el despertar que recorrimos,

dónde rompen los mares que navegamos,

dónde la pasión en que morimos,

dónde las noches que nos amamos.

 

Dónde habitan tus manos, tu voz y tu sonrisa.

 

Si todo olvido habita en el presente

quisiera hoy suceder en mi pasado,

y morir allí una vez regresado

para vivir, besar, dormir, yacer en ti, eternamente.

 

 

DEFINICIÓN

 

Quisiera hoy contar tu belleza,

definir en esta hoja perecedera

el brillo eterno de tus cabellos

bajo un sol de otoño,

el terciopelo de tu voz

cuando me susurras que me amas,

el destellos de tus ojos

al mirarme tan de cerca,

el mismo roce de tu piel,

si pudiera.

Pero no puedo.

No puedo más que escribir

esta absurda ilusión ciega

de quien por ti muere

y palpita.

 

 

ESPERANZAS

 

No busques a dios en esta tierra.

Aquí sólo encontrarás

cenizas dispersas,

restos de un infierno.

Nacemos ciegos. Morimos ciegos.

El amor que adviertes

ya se marchita.

Al margen de estas pocas certidumbres,

puedes albergar en ti

todas las esperanzas del mundo.

 

 

MUÑECAS

 

Un día te despertarás

y ya no serás niña.

Advertirás arrugas y recuerdos

-esto último será definitivo-,

y comprenderás que el tiempo

no se detiene.

Camina, corre, vuela. No se detiene.

Procurarás minimizar

el impacto de la vida.

Inútilmente.

Sabrás entonces que es el azar

-y no nuestra voluntad-

quien juega caprichoso con nosotros

a casa de muñecas.

 

 

EL TIEMPO Y EL ESPACIO

 

Y aunque es hermosa la promesa de la vida,

con todo su pálpito de futuros,

de amable esperanza,

renunciaría a ella

si con ello pudiera

detener ese instante en que tú me miras

desde el fondo de ti,

desnudándome de horas y de materia,

y ambos nos convertimos

en agradecidos náufragos

de un mundo a la deriva.

 

 

DÍAS LABORABLES

 

Retratos de caricaturas desdibujadas

que ensayan la sonrisa deforme

de un nuevo día. Se deshilachan los cuerpos

por pasillos de luces incompletas; sombras

incompletas, medias vidas,

ojos de sueño. Hay un bostezo

que agranda el decorado.

Derrito la vida en este lugar

ocho horas al día.

¿Cuántos modos existen

de ganarse la muerte?

 

 

A MIS SERES MÁS PERDIDOS

 

Deseo pediros perdón, mis seres más perdidos,

y, si alcanzáis a entender mi miseria,

tengáis a bien perdonarme:

siento haber pasado por vuestras vidas.

No sé en qué grado os habrá merecido la pena

haberme conocido, pero yo,

sabedor ahora de que el tiempo

nos distancia a todos sin remedio,

desearía no albergar memoria alguna de vosotros.

Y, de igual modo,

desearía que vosotros

no tuvierais en vuestro pasado

un resto desperdigado de mí

que acudiese a vuestra memoria inoportunamente.

Siento haberos causado daño,

pues yo, en noches de extrema soledad,

percibo la hendidura palpitante

que el pasado ha abierto

en este personaje que soy,

y al emanar ante mí vuestros rostros

me dañáis en vuestra ausencia.

Deseo pediros perdón

si alguna lágrima ya olvidada

ha llevado también en vuestras mejillas

mi nombre.

Hay noches en que detesto el vivir,

pues ello implica amar y desamar,

en definitiva, siempre perder.

Yo, al fin, desearía no tener que recordaros,

ser un viento suave y ligero que vive un instante

y en un instante perece.

Ser un viento suave y ligero. Simplemente nada.

 

 

POSTALES NAVIDEÑAS

 

Pronto llegarán las luces de invierno,

las guirnaldas de colores colgadas de las farolas,

llegarán los villancicos con su rumor

de voces infantiles.

Llegará la navidad.

Llegará el frío.

 

Los escaparates se iluminarán a media tarde,

brillarán los belenes con su estrella dorada,

las aceras se vestirán de alegre confeti.

Caminaré entre gentes echándote de menos,

lloraré por tu ausencia como un niño perdido.

 

Recordaré tu risa,

tu gesto sencillo de afrontar estas cosas;

la navidad, la infancia,

el modo de perder la vida.

 

Mi soledad

se arrastrará como un perro abandonado

mendigando entre desconocidos

los restos de tu presencia.

 

 

CERTEZAS

 

Si yo no me estremezco al besar tus labios,

si tú no te sientes morir

al rozar mi boca,

entonces, no hay nada cierto.

Sin ese hilo de esperanza

mis dedos resbalan frágiles e indefensos

de las manos del mundo.

El universo gira para nosotros;

tú y yo somos infinitos.

Si eso no es así,

no hay nada cierto.

 

 

POSTALES DE VERANO

 

Vimos ocultarse el sol tras un mar de agosto,

y abrazados en la inmensidad de aquel bello instante

nos creímos duraderos.

 

Qué dulce el batir de las olas,

el pájaro que describía sobre nosotros

un vuelo de palabras en el viento.

 

El amor es un engaño

que nos quema los labios

con falsas esperanzas

de hacernos necesarios.

 

Pasan los años y todo se consume.

Palabras desvanecidas en hojas de otoño

es de lo poco que queda.

El eco del ayer es hoy

un vuelo de pájaros cansados.

 

Cómo cae la lluvia ahora,

mientras la noche se suicida sobre las rocas

y el rocío adorna de plata falsa

esta arena sin ti.

 

Aquí he regresado,

a nuestra playa de siempre.

Nunca mis promesas

fueron tan sinceras.

 

 

ISLAS

 

Soy, como tú,

un pájaro agonizante

en las manos de nadie.

Sí; también yo estoy cansado;

cada batalla es una y la misma,

y nadie nos advierte.

Tal vez un día, tú y yo,

islas para náufragos,

nos encontremos en la vaguedad

de esta quimera que somos.

Lloraremos.

Desnudos y sin palabras,

compartiremos, al fin, sin dolor

nuestros cuerpos destruidos.

 

 

ABISMOS

 

Algún día vosotras,

mis pasajeras manos,

no volveréis a sentir ya

el tacto cálido de la vida,

pues ayer

podría haber sido la víspera de un hoy último,

y ésta podría ser, al fin,

mi última sonrisa.

Qué frágil es todo.

Día a día habitamos la rutina

como si fuésemos a ser eternos

eternamente,

mientras en nuestro interior,

sordamente,

va creciendo un abismo

en el que nada somos.

 

 

CON RETRASO

 

Octubre llegó con retraso,

y no fue el viento ni la lluvia,

ni la brevedad de las tardes oscurecidas de repente,

ni el crepitar de la hojarasca sobre las aceras.

Fue octubre, que llegó con retraso,

y yo no supe esperar

o tú alcanzarme.

 

 

PUERTOS

 

Como puertos tristes y vacíos

donde nunca sucede nada,

así eran las tardes de verano de mi infancia

en la aldea;

eterna víspera hecha de pura resignación.

Y aún así, al fondo de los días,

-ingenuidad infantil-

la esperanza del agua.

 

 

AGENDA

 

Anoto una cita cualquiera

en esta agenda de días, meses,

horas planificadas,

y al tiempo que trazo sobre el papel

un par de garabatos

me pregunto

qué vana pretensión de vida en futuro

nos empuja a cometer cada día

estos actos temerarios

 

 

INSOMNIO

 

Recién levantado,

con las sábanas aún revueltas,

sentado sobre la cama,

los ojos extraviados

en un último sueño incierto,

tengo la sensación de que este día

comienza a hacerse ya

del todo interminable.

 

 

RENACER

 

Qué impotencia de no poder,

de querer ser tormenta, y no poder,

de surgir amenazador oscureciendo el aire,

y con violencia

estrellarme como viento en los cristales,

con violencia,

y ser dentro o fuera

de una estampa familiar desconocida y amable,

y no poder,

de ser lluvia e inundarlo todo,

y no dejar ni un resto de oxígeno

que mitigue la agonía,

y comenzar de nuevo

en un paisaje desolado

en el que ya no exista lugar

para la esperanza o el recuerdo,

y comenzar en un cuerpo que tenga en sí

el no ser de sí mismo.

Y no poder.

 

 

OTRO

 

Ser otro; esa es la única razón.

No merece la pena

si somos hoy

el mismo ser agotado que fuimos ayer,

si este sol es el mismo,

si este sentimiento es el mismo repetido

pero aún más cansado,

si todo es evocación.

No merece la pena.

Ser otro; esa es la única razón:

contemplar este nuevo amanecer

que hoy nace en nosotros

con la mirada virginal e ingenua

de las primeras cosas.

 

 

CANTO DE SIRENAS

 

Escuchas de nuevo

ese bello canto de sirenas,

dulce canción primitiva

que nos susurra lo hermosos que somos,

lo irrepetibles que somos,

como una voz de madre

en una infancia infinita.

Y nosotros, que veneramos el oro falso,

que no podemos resistir el halago,

nos dejamos navegar entre sonrisas

mientras, al fondo, se van encrespando las olas

y el paisaje se oscurece,

al tiempo que nuestros maderos –la vida-

crujen dulcemente

abiertos en astillas contra las rocas. 

 

 

 

RUINAS DE MADRUGADA

 

En el asiento de un vagón de madrugada

escucho a una chica hablar

de sus ligues de discoteca.

Me aburre su conversación

terriblemente.

Miro por la ventanilla

el paisaje desvelado de los kilómetros por hora,

y rehuyo el instante

en que seré vomitado como un ave sin alas

al enjambre de pasillos

de esta ciudad desnortada y hueca.

 

La chica se abre a carcajadas

sobre su asiento. Alguna anécdota graciosa

sobre el ligue de turno.

Intento mirarla desde mi desierto de esperanzas.

Presiento en sus ojos esa angustia

en que el frío de la noche viene a agrandar

la soledad de no ser amado.

Su soledad es tan semejante a la mía

que la miro

y me da miedo.

 

 

PUNTOS CARDINALES

 

El tiempo ha querido que tú y yo

seamos puntos cardinales

-norte y sur-

de este espacio que nos deshabita.

Ya no morimos el uno por el otro

cuando faltamos un segundo.

Ya no tenemos esa sensación de sabernos juntos

estando separados.

Ahora, al fin, se ha cumplido la profecía:

ya somos igual

que el resto de los muertos.

 

 

 

Llegaste en forma de lluvia,

con los cabellos mojados y los ojos

enredados en sueños.

Sobre tu rostro húmedo

un mechón de pelo rizado

se dejaba caer inocente.

Esos pequeños detalles imperceptibles

que tú no provocas

estremecen el mundo. Y eso es la belleza.

La cadencia de tu caminar

detuvo por un instante

el ritmo de las cosas

y no hubo nada que sucediese en mis ojos

que no fueses tú.

En ese breve espacio

en que tus ojos y mis ojos se encontraron

recuperamos la historia de amor

que en otro tiempo no pudimos.

Luego caminaste hacia mí

y me envolviste en un abrazo.

Desde entonces sin tus labios

me congelo.

 

 

ABSURDAS COLECCIONES

 

Estas nubes bajas

que presagian lluvia y pasados

-todas las nubes vienen hoy

cargadas de memoria-

han provocado en mí

un aumento de los niveles de nostalgia

y melancolía.

He resuelto, pues,

ordenar viejas fotos, airear diarios,

resucitar antiguos objetos olvidados,

pero a pesar de esta laboriosa tarea

de enmendar derrotas

no he podido encontrar -ya no estaban-

los veranos en la aldea, los bailes de domingo,

las bicicletas,

la vida cayendo de nuevo sin rencor

lentamente en mi alma.

 

 

GESTOS EXTRANJEROS

 

Hoy te he observado en la distancia

sin que tú lo supieras;

tus gestos cotidianos junto a mí

se hicieron extranjeros.

Alguien atrajo tu risa

y sentí celos de no ser yo

quien provocara ese torrente de belleza.

Caminabas de un lado para otro

con tu caminar de siempre,

era tu misma voz la que hablaba,

tus manos se movían con el suave batir

con que lo hacen cuando paseamos juntos.

Y, en cambio, qué distinto todo

desde el vértigo frío de la distancia sin besos.

Oculto como un fugitivo

que sueña las vidas de otros,

me sentí absurdo y abandonado,

abatido en la indigencia

de un cuerpo sin ti.

 

 

LA CASA VACÍA

 

I

 

Recuerdo aquellos veranos de infancia

en el huerto familiar;

ese tiempo sin horas sobre la hierba.

Era feliz en mi ignorancia de no ser.

De cuando en cuando, una palabra, una risa,

el sonido de una música lejana entre las higueras.

Feliz acto de vivir sin trascendencia.

 

II

 

Ahora la casa se ha poblado

de esa sólida rutina sin rumores

que es la ausencia. Sobre las paredes,

las fotos de cuando aún

éramos todos. No he abierto los cajones

por si a la nostalgia se le da

por derramar lágrimas. Ya no hay risas,

ni ruido de sartenes,

ni la urgencia de libros

en las tardes de colegio.

Todo se ha quedado estancado

como tren paralizado

en una eterna víspera sin salida.

El tiempo se dedica a desmentir

todo aquello en que creemos.

Aquí dormirá ya por siempre,

como un desván cerrado y lleno de sueño,

toda aquella infancia irreparable.

 

 

SIEMPRE QUIERO

 

Siempre queriendo no haber confundido las cosas,

reprochándome haber fallado el beso o la palabra,

el instante justo en que debí –debí-,

y sin embargo.

Siempre queriendo regresar a tu boca,

a tu piel de verano en noches de invierno,

a la lluvia de hace cinco años

y tu risa en mis labios.

Siempre queriendo provocar

un encuentro fortuito que nos reconozca.

Siempre queriendo querer querernos.

 

 

POESÍA

 

En una ocasión me dijiste –tus ojos

nunca mienten-

que te dolía contemplar como me desangraba

en versos inútilmente,

pues ante lo que yo sentía

y lo que te hacía sentir

nada podían las palabras.

Hoy todos mis poemas enmudecen

y quisieran ser la poesía que manan de ti

cuando me miras

y colmas de belleza hasta el silencio.

 

 

NO AMANECE

 

Hoy no ha amanecido completamente;

entre las diez y las once

se ha estancado un recuerdo de ti, y ahora

habito un invierno de hace años.

El resto del día fue un suicidio inútil y doloroso.

Hay momentos en la vida

en que caminamos con huellas del pasado

sobre los pasos del presente;

las calles que recorro son las mismas.

Yo, extrañamente, soy contigo

pero sin ti.

 

 

DOCE AÑOS

 

Cómo será tener de nuevo doce años;

cubierto de nervios, tembloroso y absurdo,

esperar en el patio a que tú llegaras.

Luego en clase,

observarte minuciosamente en la distancia,

embobarme con el movimiento de tus manos

al coger el boli o las libretas,

los hoyuelos de tus mejillas al reírte.

Cómo será

oírte decir mi nombre por vez primera,

-por vez primera-

y procurar continuamente

el roce furtivo de tus manos.

Cómo será morir en tardes de espera,

aguardando con agitación

la llegada de otro día.

Y en él, de nuevo, a las nueve en punto,

el timbre para entrar, la fila, las escaleras,

y mis ojos en tus ojos

sin tú saberlo.

 

 

PAISAJE NOCTURNO DESDE MI VENTANA

 

Llueve.

Podría parecer tan solo meteorología,

pero es la vida entera la que cae ante mí;

llueve como llueven los años,

como llueven todos los nombres

que me han acariciado el alma,

como llueven los rostros

que se han ido borrando lentamente

por este camino húmedo y resbaladizo

que es el olvido.

Es de noche.

Las gentes caminan con gestos de urgencia.

Algunos comercios aún siguen iluminados.

Tras la ventana,

ecos de voces,

rumores del tránsito

sobre el asfalto mojado.

Nadie presiente la tragedia.

Qué difícil es no llorar

cuando llueve tan adentro

que todo se precipita,

cuando el cuerpo es una casa vacía

que se llena de pasados

y de humedades.

 

 

SUEÑOS

 

Hay toda una infancia en tu rostro cuando duermes.

Me gusta contemplar

la dulzura de tus gestos inocentes; los labios

semiabiertos, tu pelo enmarañado.

Tu respiración

mide la cadencia de un tiempo sin urgencias.

Podría derretir el resto de mis años observándote.

Entonces despiertas,

me miras, sonríes

y me das un beso.

Y en ese instante único e incomparable

mi existencia transitiva

en tus ojos, al fin,

cobra sentido.

 

 

DESNUDO Y DESARMADO

 

Como un pobre viejo que olvida

los objetos más queridos en cada mudanza,

así mi memoria va perdiendo

la percepción de lo vivido.

Todo se precipita

hacia un remolino de evocaciones imperfectas

que apenas reconozco.

Este hombre que soy,

que se observa y se examina,

no tiene tras de sí

más que un enorme vacío abierto a la deriva.

Aquí estoy, desnudo y desarmado,

y es un borracho ebrio de añoranzas

el que me cuenta recuerdos

que ya no son míos.

 

 

VIENTO

 

Siempre he procurado mantener alejada la nostalgia,

ocultar el pasado bajo un manto de olvido,

y con ello,

la memoria del hombre que he sido

y la de aquel que no he acertado a ser.

Pero sucede que la vida y el viento

discurren al margen de nuestra voluntad,

y a veces vienen a despeinar lo marchito,

dejando al descubierto los paisajes de esas vidas

que creímos aniquiladas.

Y así, hoy, sucedes tú,

transparente y hermosa,

con toda la belleza iluminada de entonces,

con todos tus besos y tu piel pretérita

-casi renacida-

con todos mis reproches de no saber.

 

 

ÁNGELES CAÍDOS

 

En otro tiempo

también yo he albergado dentro de mí

a huéspedes sublimes:

reyes de un patio de recreo,

dioses de las canicas y las chapas,

dementes constructores

de los sueños más hermosos y absurdos,

inútiles amantes de amores imposibles.

 

No sé a dónde han ido a parar todos ellos.

El tiempo ha volcado sobre mí

su profunda brecha.

En ocasiones,

construyo barcos de ilusión

que surquen una ruta de regreso,

pero nunca retorna nadie a dar noticias.

No hay modo de regresar;

las ansias de ser en otro tiempo

siempre zozobran.

 

 

CUADERNO DE VIAJE

 

Hoy he estrenado una libreta nueva,

una pluma nueva.

Tal vez no tenga mucho sentido

establecer sobre mi mesa tanto protocolo,

pero necesitaba recomenzarme,

ordenar mis ruinas, agolpar

cada uno de los restos desperdigados de mí

en otros restos que encajaran.

Necesitaba construirme desde la nada

de una libreta que no albergaba antiguas fechas,

borrones, recuerdos, resurrecciones, daños.

He recorrido un largo camino,

y tras ese éxodo,

he venido a dar con el mismo viajero

escribiendo patético la equivocada ruta

del mismo viaje.

 

 

VULNERABLE

 

Hay una ausencia en mí

que me hace vulnerable a la tristeza;

echo de menos tus gestos cotidianos

en mis miedos cotidianos.

Me introduzco en las aguas del mundo,

pero sin ti

no doy pie sobre las cosas.

Camino por las calles procurando las sombras;

no soy más que un despojo de cuerpo

al que le faltan tus ropas.

Como quien retorna derrotado de una batalla,

regreso a casa,

y al abrir la puerta

se acumula la tristeza;

el silencio es tu boca que no me responde,

la muerte es un pasillo donde nadie me espera.

 

 

 

ÍNDICE

 

 

Sin palabras........................................................................... 4

En las sombras...................................................................... 5

Resurrección.......................................................................... 6

Horas lejanas......................................................................... 7

Oficio de poeta ...................................................................... 8

Retrato de ausencias............................................................. 10

El último verano.................................................................... 11

Donde habita el olvido............................................................ 12

Definición............................................................................. 13

Esperanzas.......................................................................... 14

Muñecas.............................................................................. 15

El tiempo y el espacio........................................................... 16

Días laborables..................................................................... 17

A mis seres más perdidos..................................................... 18

Postales navideñas............................................................... 20

Certezas.............................................................................. 21

Postales de verano................................................................ 22

Islas..................................................................................... 24

Abismos............................................................................... 25

Con retraso........................................................................... 26

Puertos................................................................................ 27

Agenda................................................................................ 28

Insomnio.............................................................................. 29

Renacer............................................................................... 30

Otro..................................................................................... 31

Canto de sirenas................................................................... 32

Ruinas de madrugada............................................................ 33

Puntos cardinales................................................................. 34

Tú                                                                                         35

Absurdas coleccione............................................................. 36

Gestos extranjeros................................................................ 37

La casa vacía........................................................................ 38

Siempre quiero...................................................................... 40

Poesía................................................................................. 41

No amanece......................................................................... 42

Doce años............................................................................ 43

Paisaje nocturno desde mi ventana......................................... 44

Sueños................................................................................ 45

Desnudo y desarmado........................................................... 46

Viento.................................................................................. 47

Ángeles caídos..................................................................... 48

Cuaderno de viaje.................................................................. 49

Vulnerable............................................................................ 50

 

 

Esta edición de TÁngeles caídos

de Toni García Arias, realizada por Portal 

de Poesía, ha sido colgada en la 

Red a  los seis días

andados del mes

de agosto

del año 

dos mil

 catorce

.