JUAN CARLOS GÓMEZ

 

Castillos interiores

 

        1999 - 2000  

 


 

Tengo centenares de épocas en mi breve tiempo

Tengo miles de lenguas en mi ser profundo

Cataclismos de la tierra accidentes de planetas

Y algunas estrellas de luto                

¿Recuerdas cuando eras un sonido entre los árboles

Y cuando eras un pequeño ray o vertiginoso?

 

             VICENTE HUIDOBRO

de su poema IMPOSIBLE de CIUDADANO DEL OLVIO (1941)

 

 

 

 

 

           1

 

Cuánto dolor en no reconocerse

 

marcados por la fuga de los sueños

anhelantes perpetuos de un lugar en la cima

hacemos demasiados

esfuerzos para no reconocernos

 

andando vidas y marcando horizontes

persiguiendo un algo más que muta nuestro rostro y le convierte

en una distorsión de cómo quiso ser

un algo más que nos mutila y reemplaza

acelerando el pulso  en un vertiginoso fluir hacia esa nada

en donde ya no importan

ni el proceder ni el porte

ni puede que la historia del  viaje

 

                                         y la felicidad mirarse limpio  

desposeídos de nosotros 

dejando atrás el sigiloso aniquilamiento

el sistemático desgaste

y saltar

           

a las aguas serenas

para flotando

                    sin peso ni memoria

recorrer paisajes interiores

volviendo a descubrir su mapa de pureza

la ilusoria silueta de su costa

modulados

por las continuas ondulaciones de agua mítica

 

flotar sin codicia        

exento

de todo cuanto fuimos

 

niño hijo hermano amigo amante esposo padre hombre

 

sin el lastre de aquello que siempre se ha esperado de nosotros

sin el veredicto de las metas expropiado de todos los fantasmas y los héroes

vaciado aunque también repleto

como una esfera hueca donde se encierra el aire

sin más veneraciones ni luchas ni ramas de laurel que ciña la cabeza

sólo flotar

               vana ilusión

sobre el agua serena de una antigua pureza

 

 

 

           2

Hoy mando estas palabras para aquel que quiera recibirlas

 

pueden ser tus palabras

 

y con ellas

se mostrará el camino que hasta aquí nos condujo

armado con el beso de libertad de las caricias

             recién peinados

como peinan las madres a los niños

ese tupé que el tiempo irá menguando

ese tupé de la mirada limpia

guapo para la vida que irá dejando estrellas y quebrantos

como una melodía irrepetible              

compuesta con el tono de la sed y la fiebre

 

porque ya dije

                       que la vida no pide permiso

sólo está

compartiendo

el vasto territorio de una lágrima

o el de una sonrisa

descubriendo y ocultando esperanzas

matándote un poquito a cada paso

 

y te ponían guapo mientras creías

con esa fe rotunda con la que cree la infancia

en el círculo perfecto de tu mundo

 

y dentro de él los juegos

 

mágica lluvia fina en la siembra del alma

 

lluvia y sol de arco iris

 

cuando era lento el aprendizaje por aquel mundo lento y copioso

 

mundo candeal de la amistad sin mácula

horneado con carreras y risas

aceras de inocencia y parques de aventura

 

 

lealtad era el don de su carne caliente

lealtad que no mide el por qué de las cosas y no espera respuestas

               sólo llegan a uno como buenos regalos

 

qué nos queda aún de aquello

 

la vida te vio guapo con la sonrisa nueva

y amplio el corazón con latidos de leche

 

ven ha hacerme un recado busca

dónde quedó el deleite de la tierra mojada

de la emoción primera de los descubrimientos

dónde el secreto azul de los cedros del parque

 

en qué rincón esperan

 

 

 

           3

 

Allí habitó un dulzor esmerilado

 

sobre ese tiempo fértil que lentamente abre sus balcones

 

oh viejas sensaciones atrapadas

junto a la misma boca del estómago

sois vosotras

las que sabéis cuál es el nombre y el rostro verdadero

 

deshacéis las capas de alquitrán con que fueron moldeadas las facciones

para así aparecer tan limpio como entonces

             tan entregado

con los ojos que lanzan más allá de los astros

de vuestra vieja bóveda su mirada desnuda

 

tiempo de las nostalgias

y la nostalgia es red donde arrojar las dudas y prender los temores

 

 

 

           4

 

Volver  sin pedir una respuesta

 

sólo oír al recuerdo

y que su boca muerda a ese hombre de ahora

que haga brincar su alma olvidadiza

como lo pudo hacer en aquel tiempo

en el que todo

podía ser posible con un acto pequeño de fe o entrega

y soñar

 

/ el único alimento verdadero /

 

pues soñar es despertar a una vida más amplia

donde todo es posible

donde se forja el hombre que tú quisiste ser

donde avanzas con esa claridad del invidente

 

a golpe de sentidos

 

 

 

           5

 

Encaramado a la ventana de la vida

atisbando sus ruidos detrás de los cristales

sus hirientes colores infinitos

el niño se deshace

desdibuja su boca y su nariz contra el mañana

las palmas de las manos se aplastan y blanquean contra el vidrio

abiertas como ojos que quisieran

recibir de una vez tanto desorden

 

cuál fue el salto veloz que le ha alejado

de aquella falda amable de la infancia

 

y es porque crece

y ya no necesita encaramarse

para ver más allá

pues ya se encuentra ahí

perdido en su diluvio

 

ya es parte del paisaje

 

admirado y feliz

repleto de fulgores

y las promesas mesando sus cabellos

mientras ruge la vida invitadora

como un río alocado y misterioso que entre cortadas desciende

 

ruge provocadora

y en sus oídos suenan

como música mítica sus notas escanciadas

prestas para empapar su tierno corazón

 

 

 

           6

 

La fuente de la vida es abundante

 

cierra los ojos y moja las muñecas

escucha ese rumor que va fraguando

su infinita figura en el cerebro

creando para el alma una ilusión

 

no hables          solamente contempla

ya que contemplar es ir más allá que el simple saber

 

acude a su llamada íntima y despliega

un abrazo entregado

 

simple alma simple

raíz de árbol

labio carnoso que modula los labios

tuétano bosque viento y arena

luz que por luz va animando a las sombras

recuerdo inscrito en mármol

nada

 

 

 

           7

 

Todo lo material es tan efímero como un surco en el agua

 

los años te lo muestran en las manos vacías

cuando al mirarlas sólo

encuentras un perfil de ausencia entre los dedos

o viejas limaduras caducadas

 

manos de dedos ávidos

             locomotoras que vencían raíles o apuntaban quimeras

de acero y piedra

emblemáticos falos con que preñar la soledad

el vacío y la ausencia

 

los que pusieron tu nombre al territorio

y elevaron murallas tercamente

pretendiendo

retener aquello que por su esencia es imposible

 

manos que al final nada construyen porque nada les queda

                            vencidas por la artrosis

de una realidad distinta a la que deseabas

a la que habías soñado entre banderas ondulantes

y que creíste dominar con arrogancia

 

manos que ahondan en el silencio con especial pericia

ya que al final se hizo mentira el alba

y sobre ella

se desplomó esa bóveda de cristales dorados

 

 

 

           8

 

Cuando abres los ojos  a veces los hiere la tristeza

 

su rueda va girando y sólo muestra

un espiral sin fin que va cayendo

 

gira sobre las tripas y gira en el cerebro

 

gira y va deshaciendo

el pedazo de cielo que creíste tener junto a tu nombre

y al taladrarlo

va descubriendo un hueco

frío e inconmensurable

 

 

 

           9

 

 

Maldito sea el instante en que voló el dolor

con su siniestro vuelo

 

cuál fue el motivo de su impulso nocturno

 

porqué hizo gravitar sus negras plumas

 

no anhelabas océanos

ni pretendías el deshielo torrencioso

ni la tromba ecuatorial ni las cascadas

ni el bronco remolino que hace girar en torno cuanto absorbe

 

el mundo era un pequeño pucherito con agua para amansar el fuego

un sorbo diminuto

con que calmar la sed y seguir caminando

unas pequeñas gotas con que hacer germinar a la ternura

y así seguir midiendo

el tiempo con pisadas y con lentos latidos

y que todo encajase en su medida

y que llevase a cuestas su carga de inocencia

 

 

 

           10

 

Vuelve la luz del Arco Iris sobre la tierra

después de la grisura y la tormenta

aparece su curva devolviendo

el orden devolviendo

el canto a todo cuanto abarca devolviendo

alegría a las caras

hiriéndonos el cielo

 

 

"mira mira el Arco Iris"

 

 caballito de luz que galopando aleja a la tristeza

 

"mira mira hijo el Arco Iris"

 

la paleta de Dios la pinto para ti sobre las gotas

sobre los charcos

sobre los álamos de las infancias

 

/Aúpame padre quiero treparlo y subirme a su lomo

                   hasta la punta del color violeta

quiero empaparme

teñirme de colores

ser también Arco Iris y abrazarme a los astros

que me esperan ocultos más allá de la noche

rutilantes e inmóviles

 

a qué voz obedecen desde allá arriba

 

también podré escucharla/

 

 

 

           11

 

La infancia llena cuartos vacíos

casas calles vacías

barrios y ciudades vacías

almas vacías

y su rastro

es una marca fiel en la conciencia

un camino de vuelta a la pureza

desde un tiempo convicto hasta su tiempo

 

cuantas veces volvemos anhelantes de credo        de amor y de inocencia

para lavar las culpas y romper ataduras

y aplicar fantasía a las heridas y salvar

              con certezas

el escollo imposible de las dudas

 

y ella está ahí en una nebulosa de ingenuidad

                 fecunda y crédula

acariciando  anhelos con sus bellos recuerdos

 

niñez de los juegos y la entrega

la del mirar confiado

y la eterna pregunta

 

/papá por qué hay noche y hay día

por qué se tumba el sol tras  la montaña /

 

y los mayores que

como  torres  que encierran  el secreto azul del universo

somos gigantes cual jueces de justicia incuestionable

o héroes para luchar la vida

siempre volvemos

supervivientes a aquel tiempo genuino y luminoso

con los brazos cansados y la cabeza cana

 

 

 

           12

 

Muéstrame tu lado azul porque  al mirarte

hombre  anónimo de pies descalzos

delante de mí en la fila secular de pronto

te he podido ver alto y generoso        

que haces caminar el mundo y eres hambre y comida al mismo tiempo

nombre sin apellido historia escrita

con la punta del dedo sobre la arena       

hombre minúsculo de los mil sordos sabores         caminante

de calles y carreteras secundarias        

el imprescindible y longevo hombre común         el reciclado

el rectilíneo

atisbador de paisajes prefabricados donde

todo concuerda y donde nada

se sale de la órbita prevista       

que soy yo y que nunca

saldrás en las crónicas

 

consumidor de tiempos y palabras ajenas

extensa mayoría manejada por diques y compuertas

tú y yo sabemos cuál es nuestro papel

 

las edades nos muestran su fuerza y subiremos

terca pero calladamente los firmes escalones escarpados

y el sudor

 

con sus gotas

los ha de ir desgastando           suavizando

la piedra tosca             mullendo

su rudeza hasta la cima a la que nunca llegan

allá en lo alto del sol y las estrellas

junto a la silla gestatoria donde se sienta el tiempo

con sus largos cabellos infinitos

 

raíces que todo lo devoran y lo anudan

 

el viejo tiempo que con paciencia va acumulando nuestros nombres

uno a uno            pesadamente

con caligrafía monótona y segura escrita con la punta

de sus afiladas uñas curvas

empapadas en sueños abortados

en sudor en sangre en babas

con ellos va llenando las hojas y las hojas y las hojas y en los nombres

se pueden entrever suspiros escondidos y pequeñas

lágrimas derramadas

sombras que deja el miedo y balcones de alegría

labios ojos manos corazones todos ellos concretos

personales esperanzados múltiples

 

nuestros nombres

en una larga lista / lápida enorme y negra /

de la gran fosa común

 

aquí       aquí           aquí

una fecha caída en el olvido un rostro extenuado

 

filamento candente en el arco voltaico de una lámpara

que acaba oscurecido

 

reemplazables reemplazadores reemplazados

oleadas que cruzan las avenidas

con el salvoconducto del semáforo

 

 

 

           13

 

Viene un rumor de antaño          llega

a rellenar la cueva del olvido

con forma de sabor

 

es el sabor dulzón del paraíso que despierta

instintos y deseos

resonancias

de bendecidos tiempos de pureza

 

en ese tiempo todo era hogar

y en él no había historia

ni ruinas con escombros ni fechas ni quebrantos

tampoco había ordenes tan sólo

             limpios de recompensas

crédulos puros

manaban inocentes nuestros actos

 

los niños aún conservan

retazos de ese hogar en las pupilas

y el paraíso flota en torno a su alboroto

derramando

su aura virginal

pero según se crece

según el hombre avanza

la cosecha emponzoña su recuerdo y sólo queda

un poso irracional un bello anhelo

de auroras boreales y quimeras

 

 

 

           14

 

 

Pasan los sueños

como barcos veleros dejando estelas en las miradas

y brumosas ausencias de lejanías

               pasan algunos

pero otros más tercos

como boyas flotantes en la nostalgia

son asideros para los náufragos

 

sus cuerpos húmedos

sus blandos faros de luces claras

son el conjuro para el cansancio

 

ahora lo entiendo

 

soñar no es malo

 

es hacerse una casa con horizontes

 

crear fulgores

que atemperen la vida

 

fundir fragancias

frágiles y ligeras como la espuma

 

y eso no es malo

 

los sueños alimentan tras la vigilia

y empujan a los hombres hacia la pompa

irisada y temblona de las infancias

 

 

 

           15

 

Miro los altos muros de la luz

en paz conmigo

 

andado

 

ante mí estoy con el silencio

prendido en la solapa y el aroma

que desprende el hogar en esta hora quieta

en que cae la tarde lamiendo las heridas

 

es un sutil señuelo que invita a divagar con el espejo

 

apenas un ligero movimiento me descubre

esta barbarie que ha acumulado el tiempo

en los pliegues profundos que bordean los labios

en el pelo vencido

en las ojeras

de este rostro extenuado y repleto

 

y hay una excitación que me conmueve ya que he vuelto

a mirarme a los ojos

buscando a la expresión que mueve espacios

y he alzado una sonrisa sobre los altos muros de la luz

pues me he reconocido

en aquella mirada que se quedó perdida en las estrellas

cegada en la bondad

de la que siempre han dicho

que debo escabullirme ya que me hace más débil

quebradizo

diezmable

 

pero cómo dejarla cómo

atrancar su puerta confiada

 

despacio voy cerrando los ojos y apareces

proyectado en la pared de mi cerebro

 

en los lomos sonoros de los pensamientos

 

en los latidos

nadando los canales de la sangre

recorriendo kilómetros de células

volando de alveolo en alveolo

 

si       hijo      apareces          con esa mirada precipitada en sueños

 

soñar no es malo pero es mejor la vida

 

sin la vida

los sueños no se muestran

se ocultan en desvanes profundos

y no inician caminos

 

hay que hacerse jirones los vestidos y andar sobre las rocas

tener  sed de mañanas y hambre de crepúsculos

para que el sueño traiga la mirada serena

 

la valiente mirada para los altos muros de la luz

 

en paz contigo mismo

 

andado

 

 

 

            16

 

Viejas manzanas verdes de la ingenuidad

rodasteis la ladera embarrada de los años

 

yo os recogeré con manos infantiles

poniendo la camisa por capazo y el sudor

mojándome la espalda

 

buscaré vuestros cuerpos redondos entre zarza y maleza

y os daré lustre con los vaqueros gastados

 

mis dientes ofrecidos a vuestra  panza verde

darán la comunión con un mordisco

y así sabré a vosotras

 

crujirá en mi cerebro vuestra rasgada queja como una bienvenida

 

explotará en mi boca todo el verde sabor de vuestra herencia

y al pasar la garganta

              llegareis a mi sangre

 

venid viejas manzanas

a tientas os descubro y os devuelvo a la mesa

al arcón a los cestos

os devuelvo al armario de mis trajes gastados

 

 

 

           17

 

En el silencio oblongo de mi cuerpo

             único en la tierra

habitado de calma

atrincherado

del pedrisco que me toca vivir

huidizo

activo la memoria

como el que pone un vídeo

o descerraja un álbum

o corre velos falsos

o pincha el microsurco  con ajadas canciones

para mover el abanico que ofrece la nostalgia

 

y descubro la casa

 

aquella casa enorme de un pasillo larguísimo

donde aún sobrevive invicta la inocencia

pedaleando veloz sobre el triciclo 

y donde aún flota

           ensoñante de largas travesías         en la jaima

que forman unas sillas y una sábana

 

ah maldita inocencia que supo fecundar y que aún navega

los ocultos espacios interiores

 

cuánto dolor y alegría me produce

 

la realidad estaba ahí afuera             extramuros

y había que defender la ingenuidad de tanto ingenuo

            víctimas de una ley nunca escrita

de posturas adultas y pequeñas vilezas

de ingenio y de resabios

 

/es débil el que pierde y la victoria

es el don natural para los fuertes /

 

pero allí         tras el portón azul había un manso cauce

un orden diferente

todo estaba en su sitio y soñar era gratis

como ahora cuando se abre

esa puerta interior que me ofrece la casa

 

 

 

           18

 

Quisiera no decir ni adiós ni ayer ni olvido

aun cuando el hombre sigue

despidiendo a la vida en su andén cotidiano

con pañuelo ondulante y vieja la mirada

 

aun cuando el hombre sufre

los azotes nocturnos de lo que nunca llega

y las llagas diurnas que le infringen las pérdidas

            y sólo en el volver

descubre ungüentos que pueden redimirle

 

aun cuando el hombre busca

su cara en el reflejo de un tiempo ya cumplido

con ojos persistentes

y quiere cobijarse

en esa virgen lágrima formada en la frontera de la risa

 

armarse con el halo

que ostentan los lugares donde fue  / o creyó ser /

feliz crédulo ingenuo

o erguirse en equilibrio

en la cuerda flotante de sus nieblas

y así reconocerse

con el traje confiado de los niños

con el traje rebelde de los jóvenes

con el traje arañado de los hombres

con el traje vencido de los viejos

 

aun cuando el hombre olvida

con toda intensidad que su viaje

acaba en un lugar llamado olvido

 

 

 

           19

 

Quizá fue de mañana o de tarde o de noche

 

que más da       seguro fue un trallazo que alerta te mantuvo

un hallazgo esperado

la conmoción total de los sentidos que te robaba el aire

siendo para ti el aire

 

sólo hizo falta

el pestañeo del tiempo

para tornar enorme la emoción más pequeña

                  y aquella imperceptible respiración del mundo

se convirtió en profundo respirar sincopado

 

así creció en tu piel el calor de su nombre

para hacerte saber que ya no estarías solo

 

de tu boca nació una palabra nueva

que atreviste a exhalar delante del espejo

 

amor

 

sonoro escalofrío que suena como un tiro que revienta el silencio

para erizar la piel

y dejar en los ojos el dolor agridulce del fulgor de su nombre

 

 

 

           20

 

Mientras hechos lugares y palabras vencidos se deshacen

dejando sus difusas luces trémulas

 

torpes deformaciones de aquella realidad que nos sostuvo

 

mientras siluetas y nombres

columpiados en el balancín de la distancia

se van desvaneciendo entre las manos

como umbrales umbríos deformes por el humo

 

y allá

desde su fondo

desde el envés del tiempo transcurrido

sus colores ya son el no color

su tacto un espejismo

y su calor sólo un puro ejercicio de nostalgia

 

mientras todo sucumbe detrás de tenues huellas

esquirlas en el pecho

                                blanqueados esqueletos y sombras en derrota

 

mientras todo es manillas de relojes que avanzan

 

mientras se deja el hoy aún con ayer a cuestas

solamente seguro en inseguridades e inseguro en certezas

y esperas en la exigua incertidumbre de mañana

y los planes

son signos dibujados en la cara del agua

se escribe un rotundo graffiti en la conciencia

 

                 AQUÍ Y AHORA

 

 

 

           21

 

La vida se desliza por un perfil muy fino

 

leve pero sin pausa va bordeando a la muerte

imponiendo sus leyes de luces tactos formas

a las alas sombrías de viejo veredicto

 

y nosotros viviendo

sacando esquirlas finas con la gubia del pulso

para tallar un nombre una edad una historia

una razón que otorgue claridad y sentido

aire que aire respire

agua que beba agua

 

 

 

           22

 

Espero tanto en ti mi vieja vida

 

herida en sangre clara

 

desde la infancia

en la que presentí tu aparición gozosa

hasta este hoy al que llego

cargado de paisajes

 

he aprendido a quererte aun bajo los aguaceros

de las esquinas donde

se encuentran los olvidos

 

bajo las cañerías que vierten soledades

detrás de los escombros de las promesas muertas

o a pesar de los yugos de los tiempos difíciles

y aún sabiendo que nunca recordarás mi nombre

 

sobre ti me deshago como se rompe el mar contra los arrecifes

para dejar mi espuma frenada entre tus rocas

 

pedacitos de alma con aroma a salitre

y tablones tajados del árbol de los sueños

 

 

 

           23

 

Hasta esta tarde serena de Septiembre

preludio de otras tardes

y arcón de tantas otras

diván para la calma del otoño

que ostenta voluptuoso su hojarasca

 

hasta esta tarde digo en la que el mundo

ofrece multitud de situaciones

a lo ancho y lo largo de su estela

precisamente yo bajo este cielo

sazonado de nubes que lentamente pasan

y otorgan plenitud           conmoción            claridades

 

hasta este justo instante que debo retener para otro tiempo

a venido

con los ojos de hogar y el corazón de harina

a desbrozar recuerdos de la encrespada crin de la memoria

a desandar mis miedos y acorralar fatigas

a pulir con la manga  mis pequeños momentos de gloria

a saber que aprendí de las gotas tenaces

y alimentar los sueños con pedazos de amor

para que no sea estéril aquello cuanto hago

 

 

 

           24

 

Miro a mi alrededor y veo vida

oigo batir sus ruidos

contra le acantilado de mi pecho

aún vertical y generoso

y me escucho en sus ruidos

 

me cercan sus colores

con su espiral de vértigo y de luz

con su arrogancia jactanciosa

fríos o apasionados

y sé que soy un puro reflejo de sus tonos

 

abro en par el cajón de sus aromas

y libero sus cuerpos

en un revoloteo alocado y traslucido

que quiero perseguir igual que un colegial

y sé que soy olores

 

y siento que soy vida

dolorosamente cautiva tras barrotes de aire

 

y me cobijo en su luz gozosamente

 

luz de serenidad

 

luz que va levantando

castillos interiores

 

 

 

Este libro está dedicado especialmente a mis hijos:

Guiomar, Álvaro y Clara

 

 

 

 

 

 


 

Esta edición electrónica de Castillos interiores 

ha sido realizada por Portal de poesía 

y depositada en  la Red a los

dieciocho días andados 

del mes de noviembre 

del año 

dos mil

dos

.