Francisco Álvarez Velasco

 

 

Retablillo del obispo y la reina

 

 

Publicado en "Homenaje a Chicho Sánchez Ferlosio", El Alambique, número 6

 

 

[ Recordando a  Chicho Sánchez Ferlosio  que nos cantaba a Neruda: Puede ser un obispo  puede y no puede, /  puede ser solo el viento/ sobre la nieve, / sobre la nieve ay sí / madre no mires...]

 

I

 

Caballo verde.

Lo cabalgan los diablos

sobre la nieve.

 

Ladran las lobas.

Lo persiguen las brujas

en sus escobas.

 

Y los obispos

escapan pavoridos

de sus relinchos.

 

Caballo verde,

con sus relinchos, madre,

libre en la noche,

 

Libre en la noche

bajo la luna roja

con  su galope.

 

Brujas y obispos

y el ladrar de las lobas

por el ejido.

 

 

II

 

La cola del caballo,

madre, nadie la peina.

¡Se llenará de pulgas

para la reina!

 

Para la reina ay sí,

bajo la luna, madre,

 para la reina.

 

Para la reina, madre,

con sus ladillas.

¡Arre, caballo, arre!

¡Para la reina

sobre almohadillas!

 

La mula del obispo,

madre, nadie la ensilla.

¡Qué dolor en las nalgas,

cuánto suspira!

Nadie la ensilla, no,

nadie la ensilla.

 

Cascos de plata

sobre la nieve.

Para el obispo, madre,

para el obispo ay sí,

en pos  del paje.

 

Arre, mulita, arre,

con el obispo.

 

 

III

 

Hasta la fuente llegan

obispo y mula,

 caballo y reina.

 

Beben del agua y beben,

ay cómo beben.

 

A cuatro patas

caballo y mula;

y arrodillado

bebe el mitrado.

 

Pero la reina

sorbe en las blancas manos

de su doncella.

 

Mientras,  la loba

aguarda agazapada

tras de una escoba

y allá en el cielo,

risa que risa,

las golondrinas

mueven las brisas.

 

Y entre las piedras blancas

se hace cosquillas

agua que mana.

¡Ay cómo se ríe, madre,

cómo se ríe, ay sí,

el agua clara!

 

Caballo verde,

libre en la noche,

hasta la aurora roja

con su galope.